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-Ante el espejo-

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Ante el espejo el árbol lloró hojas verdes.

Gotas de lluvia suicidas anegaron con furia sus raíces.

El árbol esperanzado, no opuso resistencia.

 

Ante el espejo, un libro de poemas se sintió inútil.

Sus ideas universales que languidecían a la espera de un ojo lector.

 

Ante el espejo la música se paró a escuchar

el sonido de sus notas cantadas por la lluvia.

El ruido de la calle sofocó la melodía.

 

Ante el espejo, el maniquí se sintió de cartón piedra,

No soy real exclamó y derramó lágrimas de arena.

 

Ante el espejo, eres un mago.

Un dios juguetón que baraja la realidad,

sin tiempo de aburrirte

todo lo que deseas aburrirte.

-Milagros-

Empecé a crecer el 13 de marzo de 2001. Con 55 años cumplidos. Fue tras la visita del predicador al centro social. Todo sucedió tan rápido, como si un día acudes a ver lo que dice un tipo que tiene línea directa con dios y al otro tienes que alargarte el pantalón. Es cierto que no me vino mal, un metro 55 cm no dan para mucho, sobretodo si eres un hombre. A las mujeres se les permite ser de la talla que quieran, sino que le pregunten a la señora Smith que mide un centímetro menos que yo y me mira por encima del hombro. Yo llevaba toda la vida con la medida exacta para ser considerado normal y ahora crezco cada cierto tiempo. No hay duda, fue después de que el predicador apareciera por el centro el mes de marzo del 2001. La sala estaba llena a reventar y me eligió a mi. Levantando el dedo me señaló. Yo no lo vi, me lo dijeron los que estaban a mi lado. Es que yo no fui por lo de medir un metro y medio, fui por la vista. IMG_9026Tengo unas 20 dioptrías, en el izquierdo menos aunque gasto el mismo cristal para los dos ojos. Si no das mucho trabajo a la óptica con lo de dos graduaciones te convierten en un cliente ejemplar. Pequeño y miope no era lo que se dice un galán de cine, así es que fui a ver. A ver es una manera de hablar porque me quité las gafas y no atiné a distinguir los rasgos de la cara del predicador con claridad. Solo recuerdo que me guió al escenario y me ordenó que no dijera nada, que él tenia la suficiente gracia de dios para leer en mi mente cuál era el dolor que me atormentaba. No dije nada, lo juro. Y ahora crezco, quizás dios entendió mal el mensaje o mi mente no se lee con claridad pero lo cierto es que he crecido casi 30 cm, he cambiado de talla y ya no necesito ponerme en primera fila para que reparen en mi. Pero ver, lo que se dice ver, cada vez menos.