-Mi cuerpo y yo-

Mi cuerpo y yo, vaya par. Compañeros de trayecto en una línea vital desde hace ya unos cuantos años. Muchas veces nos comportamos como hermanos gemelos pero otras somos enemigos declarados ¡Cuantos recuerdos compartidos! Los mejores me dice que son los actuales, pero yo no sé ¡ay los de antes! Los fabulosos primeros años juntos de cuando yo tenía el mando
Y es que durante muchos años, al inicio de la relación, yo llevaba la voz cantante. Mi cuerpo siempre estaba punto para realizar saltos, carreras, contorsiones, peleas comilonas…, nunca renunciaba a compartir mis propuestas alocadas. Pasa por aquí, por la barandillas. Salta las rocas. Métete en el agujero. Lee este libro. A por aquel. Todo cuanto yo deseaba, mi cuerpo, como si fuera un reto, lo llevaba a cabo sin rechistar. Solo un poco de cansancio pero tras dormir como un tronco todo lo volvía a su cauce. img_4880
Ahora yo no mando, por mucho que le diga salta, apenas si se eleva unos milímetros del suelo, correr ni hablar, comer mucho no que luego me molesta con sus ardores y nada de salir hasta las tantas que luego no me duerme.
Mi cuerpo hace unos días que se resiente por cualquier cosa y cada vez le va más el silencio. A mi me molesta este no decir nada, el pensar que no tengo nada que decir. Hablar era un vehículo de comunicación entre yo y el mundo que él llevaba a cabo con la diligencia de un buen intermediario. Mis ideas salían a la calle y alguien las recogía, mi cuerpo se encargaba de la difusión. Y lo orgullosa que estaba de él por lo bien que me ponía en contacto con aquellas y aquellos que me interesaban.  A veces, aunque yo no quería la relación, él se empeñaba. Es por el placer, no hace falta más, déjame a mi y procuraba que yo no me enredase mucho.
¿Cuando cambio todo? Hoy sin ir más lejos, tras dormir dice que se ha levantado cansado. Y no para de quejarse . Yo intento no hacerle caso. Que se queje lo que quiera, pero no lo consigo. Cuando quiere puede ser muy pesado. Como lo ignoro, me envía un dolor que sube por la espalda como reptando y se instala en el omoplato. Luego se desliza por los brazos y no se detiene hasta llegar a la punta de los dedos. Siéntate me ordena y yo me siento. No corras y yo ni lo intento. Este no te conviene y yo ni me acerco ¿ Cómo he llegado a perder el control? Me dice que son los años, pero yo creo que es porque le he llevado tantas veces al límite, que ahora se toma la revancha. Y yo por no enzarzarnos en una pelea le sigo la corriente. Pero que no se confíe, que lo meto en el quirófano y lo dejo irreconocible.

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4 pensamientos en “-Mi cuerpo y yo-

  1. Hermoso relato! Me gustó mucho… aunque tmb vi por ahí un comentario que dice “eso es por llevar la contra, por no escucharlo” y un poco, debo confesar, que estoy de acuerdo con eso y comparto! Saludos

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