-Señales-

El señor Bruno ha pasado mala noche. No por tener pesadillas sino porque ha de tomar una decisión. A primera hora ya está en la calle por la que apenas deambulan un par de transeúntes. Esta calma tensa, antes de que la ciudad se ponga en marcha, le hace pensar en serpientes a punto de cambiar de muda. Solo está abierto el bar. Desayuna junto otras cuatro personas con escasa luz. Para no herir el sueño de los clientes piensa el señor Bruno. Se fija en la camarero apoyado en la barra que mira hacia el infinito. Quizás tiene intención de ir y desea que no esté demasiado lejos barrunta mientras apura su café. No sabía si elegir entre café o coñac, pero como tiene que tomar una decisión importante, café.

img_2027Sale a la calle, suspira mientras toma aire y vuelve la inquietud. Aún es pronto. El concesionario de automóviles, a pesar de estar cerrado, reluce. El señor Bruno mira el reloj, todavía no. Se para ante el escaparate, hace días que está pensando en cambiar el coche. Cuantos kilómetros y cuantos años juntos. Pero no se acaba de decidir, necesita un empuje. Con la mano en la frente se acerca al cristal para ver mejor. Los coches brillan como un pecado. Pero es mucho dinero piensa. Mira el reloj de nuevo. Ya falta menos y él sin haberse decidido. De hoy no pasa se dice y se pasea por delante el concesionario como esperando una señal.

Por la esquina aparece un conocido. ¿Será la señal que espera? Viene tan cargado con bolsas que sus brazos parecen más largos. Las verduras asoman por las asas como si fueran viajeros sacando la cabeza por la ventanilla. El señor Bruno va hacia ¿Manuel? Sí se llama Manuel. Podrá matar dos pájaros de un tiro, hará tiempo hasta que abran y a lo mejor sabe de coches y le ayuda a decidirse.

-Eh, Manuel ¿qué tal? ¿Cuánto tiempo? ¿Dónde vas tan cargado?- pregunta sin decidirse a darle la mano.

-A morirme- responde Manuel.

Y larga con las verduras disfrutando del último viaje, sin dar tiempo al señor Bruno a decir nada. Ni tan siquiera le ha podido enseñar el coche.

El señor Bruno pasea por delante del concesionario de coches. Está indeciso entre cambiar de coche o dejar de conducir.

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