-Rayos-

No hay más placer inocente que despertarte antes de la hora que el mundo le exige a tu cuerpo. Es un momento mágico en el que no sabes bien dónde estás. Aletargada, te dejas arrastrar por el sueño que aun no está preparado para que le ignores. Él sabe que, en cuanto te des cuenta, que se acabó su reino, se sumergirá en las profundidades del olvido hasta que el subconsciente lo vuelva a necesitar de decorado. img_4498
Por esto, durante un instante, los ojos se esfuerzan por permanecer cerrados mientras el boceto de rayo de sol, se cuela entre los agujeros indiscretos de una persiana mal cerrada.

La cortina no cesa de agitarse con una simple brisa por si se pierde el amanecer. Por su culpa, los rayos entran como Pedro por su casa. Hoy siento que los rayos van dirigidos a mi personalmente. Todo cuanto leo, oigo, escucho o intuyo viene envuelto en su luz punzante. Me molestan hasta el punto de querer meter la cabeza en una olla a presión y sentir que es un espacio sereno. El sol se desentiende de mis pensamientos y va a la suya, como si yo no le importara y brilla y brilla colocando una corona de rayos en mi cabeza.

Y mientras las sábanas suspiran de alivio, me levanto pensando en la noche, sin sol ni rayos indiscretos. Solo una oscuridad con educación donde las sombras me dan las buenas noches. Ni que sea por quedar bien.

3 pensamientos en “-Rayos-

  1. Ese momento del despertar, que cual barómetro…. evalúa la presión de la vida. Me gusta Maica tu maravillosa descripción.

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