-La jaula-

La jaula se cansó de esperar. En el abrevadero hace mucho que el agua se secó y el alpiste dejó libre su cáscara para convertirse en polvo y volar. Sus barrotes, medio doblados por el peso de la culpa, no son más que líneas débiles que apenas si soportan el paso del aire.
Durante un tiempo tuvo la puerta abierta como una boca, para gritarle que volviera, que todo sería distinto, que nunca más… pero el ruego se veía apagado por un aleteo lejano, que se burlaba de la súplica. IMG_7008
Y dejó de soñar con el feliz regreso y que todo seguiría como antes.
El tiempo misericordioso le trajo un nuevo inquilino para llenar su vacío. Una pajarita de papel se posó vacilante en la barra superior y miró curiosa con sus ojos de lápiz. Tras agitar su rigidez, se dibujó una sonrisa. La jaula enderezó sus barrotes con satisfacción, sintió como si un aire nuevo la levantara, distinto y callado.
La jaula ha aprendido a dejar la puerta abierta y mantener los sueños cerrados. Cada mañana estrena un nuevo silencio y se dedica a cuidar resignada la inmóvil pajarita de papel.

7 pensamientos en “-La jaula-

  1. Maica, como siempre espléndido. Sigo leyéndote. Le pintaremos muchos colores a la pajarita de papel.Un abrazo.

  2. Hermoso relato. Cuantas jaulas hay abandonadas, con los barrotes que apenas sostienen el aire,
    con la puerta abierta y los sueños cerrados!
    Un fuerte abrazo.

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