-En el cine-

Lo reconozco, no soy partidaria de las palabras que empiezan por A. Le he dado muchas vueltas, quizás es porque soy más de círculos y el triangulo no ayuda a hacer la letra más interesante. Lo que sí que tengo claro que es por culpa de la A que no me gustan ni las autopistas ni las autovías, ni demasiados los automóviles. Soy más de prados.
De pequeña, al contrario que mi hermano y algunos amigos, nunca quise ser Astronauta, el espacio me gusta verlo de lejos. No quiero llevarme el chasco de comprobar que aquella estrella que cada noche me desea felices sueños, hace años que dejó de brillar.
Mi amiga, que quería ser Azafata, tampoco entendía que yo no quisiera volar hasta las nubes. Ella decía que volar era lo mejor del mundo.
-Si hasta la lluvia quiere bajar a la tierra, qué voy yo a hacer allá arriba- replicaba sin convencerla. IMG_3233
Aunque parezca absurdo me atraía más la idea de ser paso cebra. Hacer que los coches se detengan por la simple visión de unas líneas blancas dibujadas en el suelo, tiene para mi mucho más encanto que moverme por nubes que se deshacen al primer soplo.
Si he de elegir me quedo con la letra P. Podría ser pintora de líneas y algún día pintar las líneas del paso de cebra.

A pesar de la A, me hubiera gustado ser Acomodadora en el cine y tener el mundo en mis manos. Pondría al señor Abelardo que tiene las manos muy largas junto a Miguel, el hombre más fuerte del pueblo, a ver si se atrevía.
Al señor Luis, que es ciego, lo pondría en la ultima fila con los novios, así cuando su mujer le contara la película, se enterarían las parejas y podrían asegurar que habían estado en el cine.
A Segismundo, que no tiene ni un duro, le pediría la mayor propina y le sentaría en la mejor fila para que se sintiera un hombre importante. Mientras que a don Ramón, el más rico, no le cobraría nada, para ponerlo a la altura de los demás.
Al párroco le cobraría el doble ya que durante las películas suele predicar y lanzar sermones sobre lo correcto e incorrecto. Si él hace dos tareas tiene que pagar el doble.
A mi maestra que sé que le gustan mucho los galanes americanos con sombrero ladeado, la pondría en primera fila para que no se perdiera detalle, junto al señor Lauro que es sordo. Ninguno de los dos se enteraría de lo que hablan pero al salir podrán comentar la preciosa fotografía y el bonito color.
A la señora Adelina, como es muy mal carada la pondría al lado de José, el niño que siempre ríe para compensar que ella no lo hace nunca y así los actores no se verán raros al hacer el payaso y que ella ponga cara seria
Y por último, al alcalde le pondría cerca de los lavabos porque es un hombre que tiene problemas de estomago. Cuando mi madre va a realizar gestiones al ayuntamiento nunca puede hablar con él porque siempre está en el baño.
Lástima que los cines de mi pueblo no tengan nombre, no empiezan ni por A ni por P, son simplemente el de arriba y el de abajo.Nadie parece ver la necesidad de poner nombres interesantes a los lugares, porque al fin y al cabo uno nace, crece, se reproduce y muere. Cuanto menos sepa donde y cuando, mejor.

6 pensamientos en “-En el cine-

  1. No em sorprés, no em sorprén que prefereixis tocar de peus a terra, Carme. El que no coneixia és l’afany de col·locar a tothom en el lloc que es mereix. Estaré alerta quan ens trobem!

  2. Jugando a justiciera…. ¿eh?, Piensa que el paso de cebra se deja pisar por los peatones. Todo tiene su lado negativo y positivo, el bien y el mal, el yin y el yan…..la ley del equilibrio. La acomodadora intenta conseguirlo. Un abrazo.

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