-Bombillas-

Hoy, tras una larga agonía llena de chisporroteos y apagones, se ha fundido mi bombilla de 40 vatios. Durante mucho tiempo ha teñido de calidez la fría blancura de las paredes de mi cuarto.
La compré en una ferretería de las de toda la vida. Iba metida en una caja de cartón a salvo de golpes y rozaduras. Poca luz dará dijo mi casera cuando la colgué, te vas a dejar los ojos. Mejor usa la gran lámpara. Déjela ya se dará cuenta cuando no le sirva para leer la letra pequeña dijo otro huésped. Y a usted, qué le va y qué le viene le recriminé. Ya verás ya, fue su escueta respuesta. Quise replicar que mis errores nunca me enseñaron demasiado pero los dos se habían largado convencidos que les haría caso.DSCN9370
Todas las noches mi casera insistió en que apaguara la pequeña bombilla y enciendiera la gran lámpara. La gran lámpara tiene mucha potencia y su luz ilumina hasta el más oscuro rincón de mi cuarto. Es cierto que el brillo gritón de la lámpara tiene ventajas, llega a todas partes. Sin embargo, en el espacio de mi cama, aquel que yo reservo para escribir mis queridas historias, su luz es demasiado intensa. Con su potencia apaga el esfuerzo que hacen mis palabras por hacer entendedores sus mensajes.
La obstinación de mi casera, lejos de doblegar mis deseos, golpeó contra mi tozudería. Cuanto más denigraba ella la pequeña bombilla, más ventajas le encuentraba yo a la lucecilla para escribir mis susurros.
Durante días fue un tira y afloja. Mi casera, cada noche, se tomaba la molestia de venir a mi cuarto y me obligaba a dejar de lado la bombilla. Yo fingía hacerlo pero, apenas ella dejaba la habitación, volvía a encenderla. A veces se acercaba a mi cuarto a hurtadillas, para ver si le hcía caso. En cuanto abría la puerta, yo apagaba la luz de golpe y a oscuras no se puede de deducir cual es la luz que yo usaba.
Hasta ayer
Mi casera anoche, en un intento de deshacerse de la molesta bombilla, subió la intensidad de la luz, tanto, que saltaron los fusibles. Mi bombilla fue incapaz de soportarlo, tanta intensidad acabó con su resistencia.
Pobre bombilla pienso mientras observo los hilillos del interior rotos. Si la sacudo suena un ligero ruido, como de queja. Es raro que mi bombilla suene cuando ya no sirve. Antes, cuando era útil, permanecía en brillante silencio, solo roto por el roce de alguna polilla.
Acerco la bombilla a la ventana y veo en su interior una mancha negra. Una especie de humo aprisionado que probablemente fue la causa de su muerte. En mis manos se ve triste, con el humo negro flotando por dentro como un mal pensamiento. Ya no puede enviarme su luz amarillenta, ya nunca más estará para alumbrar mis ganas de leer lo que otros, bajo otras luces, escribieron.
Mientras la coloco en la caja de cartón, le susurro que no todo ha sido en vano. La subida de la intensidad ha estropeado también la gran luz blanca que tantas ganas tiene mi casera que use.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s