-Muñecas y sueños-

¡Por fin llegaron! Ya están aquí  las muñecas portadoras de sueño con sus ojos vacíos y sus vestidos pálidos. Y aunque las esperaba siempre deseé que mis sueños fueran traídos por campanillas del nunca jamás y no por estas muñecas antiguas de tiempo y cansancio, apiladas de cualquier manera. Porque las muñecas portadoras de sueño no son inocentes creadoras de descanso. No se sumergen en parajes idílicos en los que mecerme hasta encontrar un anhelado reposo. Antes al contrario, bucean en los pliegues de mi cerebro y sacan monstruos, deseos inconfesables y anhelos atrapados en estancias interiores. Se dan la mano con seres presentes y ausentes, reales o imaginados e incluso se atreven con muertos a los que reviven sin pudor.IMG_9200
Estas muñecas, durante las noches interminables, me cuentan historias para que las recuerde, las analice, las despedace y luego me convencen que son pedazos del puzzle que es mi vida y que ellas montan y desmontan a su antojo.
A veces, burlonas, tejen relatos con invisible trama y aunque me esfuerce, me es imposible recordar. Entonces se oyen sus risitas ratoniles de ojos cerrados y boca abierta, burlándose de mí olvido y se sienten poderosas ante mi desazón amnésica.
A mi me gustaría que fueran hermosas y más nuevas, de pelo brillante, ojos compasivos y carne flexible. Que me susurraran relatos durante la noche, cuentos  que abandonaran la almohada convertidos en recuerdos olvidados, que colmaran mi alma de paz y se llevaran de madrugada los fragmentos de pesar que se esconden entre las uniones de mis huesos. ¡Pero qué pocas vences ocurre! Con sus manitas de imitación, arrancan lo que tenía guardado para siempre, en aquel rincón perdido de la mente y lo esparcen sin pudor. Pero ellas lo sabían e indagaron, cavaron con fuerte ahínco hasta que lo encontraron. Con ello sazonan la noche de sueños de oscuros paisajes, de habitantes innecesarios para mi sosiego mientras las sábanas se enroscan por mi cuerpo y el sudor cae entre mis pechos.
Y no satisfechas, malvadas, aprietan mi garganta hasta arrancar el triunfo en forma de grito que retumba por el cuerpo y se escapa con ellas que lo aguardan en su mente de plástico. Sólo la luz redentora les cierra los ojos y abre los míos. Mientras me desvelo por mi mente cruza el convencimiento que a pesar de estar despierta, ellas vencieron.

7 pensamientos en “-Muñecas y sueños-

    • Yo tengo costumbre de animarlo todo y escribir sobre monstruos, más o menos terribles. Tendré que buscar otros temas. Aunque coincido que todo está en nosotros.
      Salut

  1. Si tendrá un precio el soñar.
    Hay veces que da miedo dormir y soñar, porque se evocan momentos perdidos, angustiantes.
    Un abrazo.

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