-Uno y los botones-

Como los humanos y los animales, hay objetos que van rodando con el mundo. Uno viéndolos tan estáticos y conformes con el papel que se les asigna, puede tener la sensación de que están a su servicio. Pero si se tomara la molestia de observar, se daría cuenta que tienen su propio universo y los hombres son simples comparsas que les ayudan a ir de acá para allá. Y sin dar mucho a cambio.
Eso sucede con los grandes botones que en medio de las chaquetas ejercen su tiranía con suavidad. Si uno pasa ante una chaqueta que está tranquilamente colgada, nota que el botón parece que mira al mundo como un ojo ciego, sin ganas de ver nada, solamente meterse por la ranura del ojal y sentir que ha llegado a donde todo botón desea llegar. Y que una vez conseguido, hace todo lo posible por salir. Se comporta como los deseos insatisfechos, que en cuanto los satisfaces, en lugar de sentirse a gusto, da la sensación que estaban mejor insatisfechos.Moda

Uno se prueba la chaqueta. Bien, nada que objetar. Pero en cuanto la abrocha, la chaqueta se estira y estira sobre la barriga sin que esta pueda hacer nada para evitar el estrujamiento. La chaqueta da la sensación de estar indecisa entre irse hacia arriba o hacia abajo y siente el botón como algo más que un plástico de redondo fastidio. A lo mejor si tira un poco por los bolsillos o consigue que el botón abandone el ojal, podrá recuperar algo de dignidad y porte y volverá a vestir la chaqueta bien situada con elegante abandono. Pero el botón sigue empeñado en permanecer en su sitio como un guardia que custodia las abultadas formas de una descarada barriga y no permite desabrocharse.

Al final uno se decide, saca las manos de su inactividad e intenta que todo vuelva a su cauce, pero no consigue que el botón abandone airoso el ojal. Y en su esfuerzo, rompe los hilos, inocentes víctimas de la circular testarudez que se quedan colgando como venas secas.
Uno se siente liberado sin saber bien de qué pero en venganza, el botón rueda por el suelo en busca de un agujero donde  meterse para que no le carguen las culpas de tal afrenta a la elegancia y buen gusto.

10 pensamientos en “-Uno y los botones-

  1. Maica,he disfrutado y sonreído leyéndote.Me parece estupenda tu forma de escribir y de describir una situación tan graciosa,de un botón.Besote.

    • Una muy agradable sorpresa leerte. Buena idea la que vamos buscando un ojal como los botones y quizás como ellos en cuanto lo encontramos ya pensamos en salir y buscar otro.
      Salut y mis mejores deseos tambien para ti.

  2. Carme. Espléndido tu escrito y sumamente descriptivo tu grande y redondo botón, y los pobres hilos colgando como venas secas. No sé a quien compadecer más si al botón, que se esconde o al ojal que queda, deformado y abierto, gritando sin ser oído por el dueño.
    Me despido sonriendo, y deseándote una feliz Navidad.
    Un fuerte abrazo.
    Hasta pronto.

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