-Cara-

La cara apareció por primera vez en su taza de café. Le hizo gracia porqué pensó que se parecía a su cuñado, incluso le dibujó unos bigotes hasta que con la cucharilla apartó la espuma y la borró. Pero tercamente la cara volvió a aparecer. Al final se bebió el café y se permitió esbozar una sonrisa mientras iba al baño, sonrisa que se le esfumó cuando la volvió a encontrar en el lavabo, en la mancha que dejó el agua al retirarse.
A partir de entonces en cualquier sitio veía la cara: en el capó, en un desconchado de la pared, en el suelo… Por la noche encontró la cara en los pliegues de la sábana al ir a dormir.
Por hacerse el gracioso le habló. Le contó un poco de su vida y le preguntó por la suya. Y entre decepcionado y molesto no recibió respuesta. La cara no dio muestras de entenderle. Pensando que era un estúpido por hablarle un cara que se vislumbraba entre los pliegues de la sábana se dio la vuelta y se durmió.

Cara

Al día siguiente la cara volvió a hacer su aparición mientras él caminaba: en las paredes, por encima de los muebles, en el barro del suelo, en la espuma de la cerveza… No sabía qué hacer y en un momento de lucidez escribió un mensaje y lo mostró a la cara que estaba observándole desde el polvo de la mesa del despacho. Y ante su asombro, en el mismo polvo, unas letras se dejaron ver. En ellas se leía con claridad HOLA. Cogió un papel y escribió unos mensajes trillados de presentación y bienvenida. La cara con semblante impasible escribió en el polvo que estaba encantada, que antes se le había aparecido a un tipo que se empeñó en borrarla.
Siempre pragmático pensó en qué le beneficiaba tener una cara por amiga. ¿Podía predecir el futuro o sabía algún secreto? Se le ocurrieron un sin fin de cosas que se moría por saber y por poder divulgar en cuanto las supiera. Pero la cara no dio muestras de estar enterada de nada. Sólo era una cara que aparecía en cualquier parte. Y se quedó como una compañera.
Con el tiempo la cara se volvió exigente. No sólo le seguía a todas partes sino que cuando la situación no era propicia para manifestarse, al reaparecer, le bombardeaba con preguntas sobre qué había hecho, qué había dicho y con quién había estado.
Tanto control le agobió y no tuvo más remedio que plantearse el fin de la relación. Pero no se le ocurría qué hacer, la cara estaba pendiente de cada uno de sus movimientos.
Una noche puso un bote de pintura cerca de la cara. Con alivio comprobó que durante todo el día no apareció.
Al volver los tachones llenaban la pared. La cara estaba de un humor de perros. Esta vez dejó cerca de la cara un bote de pintura y un trapo del polvo.
Por la mañana encontró el mensaje
-No puedo seguir. Me voy, antes de que lo nuestro se deteriore y termines por pintar las paredes, tapes los desconchados y limpies el polvo.
Y entre aliviado y culpable abrió la pintura y pasó un trapo suavemente por donde la cara había aparecido por última vez.

10 pensamientos en “-Cara-

  1. La cara terminó asumiendo características antrópicas. Pero cuesta creer que fuese sólo cuestión de tiempo que adquiriera esos (malos) hábitos de querer controlar todo, preguntar, insistir. ¿Qué habrá puesto (o no) de sí el protagonista para ganarse ese maltrato? Al final parecía aliviado de pasar el trapo. Así es la vida en muchas ocasiones.

  2. Es curioso, pero la cara era femenina. Pareciera como si al final la mujer siempre quisiera tener el control sobre el otro, que no le bastara compartir su vida y sus experiencias. Y, claro, al final hay que resetear, dar una mano de pintura a la relación, y a otra cosa.
    Seguro que cualquier parecido con la realidad es una casualidad.
    Buen relato.
    Un abrazo.

    • No sé, no sé…la cara no creo entender que sea femenina.
      Ay, ay, ay…este subsconconsciente.
      Pero pordria serlo😆
      Todas las caras al final sean como sean son absorventes.
      Salut

  3. micromios, el relato es muy bueno, además me identifico con él (siempre busco caras en las paredes, aceras, nubes, etc… y en cuanto al final es más que muy bueno, la cara sueño cobra tanta vida que se despide! Me ha encantado. Eres una escritora con mucha chispa y con la capacidad de sorprender a tus lectores.
    Una lectora te manda un abrazo

  4. cualquier relación amorosa termina más o menos así creo. y no pocas empiezan de esa manera, con la insistencia de una cara.
    abrazo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s