-Sillas-

L

 

e aprieta el zapato, el izquierdo. No entiende por qué le aprieta si el pie no ha crecido y el zapato no ha menguado. Pero para desconcierto de su mente, le aprieta. Hace un rato le apretaba menos, fue cuando se sentó en la silla modernamente incomoda del bar de abajo.
¿Por que construyen sillas que acaban impidiendo el descanso? Con lo que él las valora, son su debilidad. Le gustaría tener una silla de cada estilo por toda la casa. Pero no tiene espacio ni dinero ni mujer que le permita tener sillas diferentes en el comedor, en la cocina y hasta en la minúscula terraza. Se ha tenido que conformar con tenerlas iguales pero diferentes para cada pieza.

La sillita de la reina que nunca se peina

Silla napolitana

Se quita el zapato sin agacharse , empujando fuerte el talón izquierdo con la punta el pie derecho. Lo ha logrado con cierta dificultad. Se masajearía el pie pero el lugar no se lo permite. Se remueve por la silla que le obliga a tener los brazos en ángulo recto, su preferido cuando estudiaba geometría.

Para olvidar el dolor piensa en su casa y en sus sillas. A veces, por la noche cuando todo está tranquilo mezcla las sillas del comedor, la cocina y la terraza y mete también una que encontró de oferta y le pareció preciosa. Con todas ellas alrededor de la mesa se siente un ser distinto, capaz de crear una arquitectura de vidas sin profundidad pero llenas de diferentes matices.
Con cuidado para no despertar a nadie se va sentando por todas. En cada una adopta una personalidad de acuerdo con el color de la tapicería o de la imagen de la sombra que proyecta en el suelo.
Lo reconoce, su preferida es la silla de tijera, nadie lo diría dado su carácter hedonista y un tanto snob. Le gusta porque le recuerda las fiestas mayores del pueblo cuando la llevaban a la plaza a ver la película que daban al aire libre y escondía la cara para no saborear ante todos, el beso de los protagonistas.

El dolor le vuelve a la realidad. Está cansado de esperar sentado en la incómoda silla, se mira el pie y nota una pequeña hinchazón en el empeine. Piensa que si se mueve se le quedara la silla incrustada y se hinchará todo su cuerpo y no habrá dios que lo saque de allí.
Por primera vez odia la silla, detesta las cuatro patas que le sostienen, el duro respaldo convertido en sargento de hierro que le obliga a estar derecho, el indiscreto asiento que dejará marcado en sus glúteos la dureza de su resistencia. Y  eleva al mil su desprecio a unos brazos pretenciosos que en su afán de ser sillón perdió la oportunidad de convertirse en una espléndida silla de bar.

17 pensamientos en “-Sillas-

  1. dime donde te sientas y te diré quien eres,
    todo el secreto del relato lo encuentro en ese momento en el que se toma asiento y carácter, secreto en el se reproduce el misterio de la creación y en el que la silla hace las funciones de la página en blanco, a la que tu llenas de historias, de mundo, de vida; de gustos y aficiones que esconden un odio que aparece cuando la idea del objeto amado no nos corresponde,

    por alguna razón la silla en la que el protagonista esta sentado me remite a un restaurante de comida rápida en donde la incomodidad esta calculada para que consumas y te vayas, dejando el espacio libre para que otro lo utilice otros viente minutos,

    salud,

    PD: Molt fred, molta boira, ens va nevar la setmana pasada durant tres dies, encara que despres va vindre plujta i ho va desfer tot de manera que esperem una nova nevada que s´asente i li done al gris una blancor que al fi i al cap tirem de menys,

    Feliç any nou per a tu i tots el teus

    • Hola Colomer, como siempre lo bueno se ha hecho esperar pero la espera ha valido la pena. Tus comentarios y tus relatos, son de lectura obligada para mí y para muchos que te siguen.
      Salut
      PD: des d’un poblet petit on la boira ha deixat per un moment passar el sol, et desitjo que l’any nou sigui nou i et porti tot allò que desitjaves i que mai fins ara la sort t’havia concedit.

  2. Los objetos ejercen esa fascinación, primero lejana, pero después tan intensa que desde la reflexión sobre ellos mismos llegamos a lugares que creíamos perdidos, o a nuevas ideas tal vez…lo importante es permanecer atento a esos estímulos para sacarles el mayor provecho posible y no hincharnos demasiado, porque corremos el riesgo de quedar atorados toda la vida en la misma silla. Buena suerte y más que suerte!

  3. El menos original de todos los comentarios: ¡Feliz 2012! Ojalá que sea un año mucho mejor que este que se está yendo, en todo sentido. Un beso grande a través de la mar, y un brindis por muchas más historias y letras que compartir.
    Blopas

  4. La silla y la obsesión por encontrar la más cómoda, aunque sea diferente, no haga juego con nada, cueste poco, este muy usada.En esa mezcla de estilos y texturas, está la raiz irónica del tema. Creo que el relato lo redondeó el zapato. Dos lugares que reclaman comodidad, a cualquier costo, en cualquier circunstancia.
    Un año 2012, bueno, feliz, con tu imaginación y tu estilo para brindarnos las mejores reflexiones.
    Un abrazo.
    Hasta pronto.

  5. Retomando la lectura, encuentro esta curiosa reflexión sobre las sillas iguales y las distintas, cuando están en grupo, y sobre sillas que quisieron ser sillón, y ninguna taburete. Muy original.

    Saludos.

  6. Ahora sí, el comentario que faltaba. Parece ser que el hombre es sensible a las distintas formas de diversidad. Las sillas son siempre las mismas, pero no da lo mismo tenerlas agrupadas por cuarto que desordenadas en todos los cuartos. Es su posición frente a los objetos en general lo que, tal vez, lo mueva a quererlos en una disposición y no en otra. Sostiene que no dispone de espacio, ni de dinero, ni de mujer que le permitan tener sillas diferentes en el comedor (¿no tiene mujer o no tiene una mujer que se lo permita?). De todas maneras, ¡excusas! Con mezclarlas le alcanza. Cuando lo hace, se siente libre de elegir entre diferentes sillas y logra recordar momentos felices del pasado. Lamentablemente, el dolor del pie lo retrotrae al presente, a ‘la realidad’, donde su vida parece estar signada por la rigidez inmutable de los ángulos rectos. Esa parece ser la clave. Y su estigma.
    Muy bueno!
    Salut

  7. Cierto, es el comentario definitvo.
    Salut
    PD: tiene una mujer pero no le permite tener sillas diferentes.Igual lo que necesita es tener mujeres diferentes y una silla, no sé.

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