-La almendra-

L

 

 

as hileras de almendros, con sus hojas a medio caer y sus ramas apuntando hacia el cielo tienen algo de resistencia agónica, como si aceptaran el destino pero se rebelaran cuando se hace realidad.
Paseando bajo ellos veo algunas hojas colgadas a la espera de acabar en suelo, donde otras hace días que están por allí aburridas sin que el viento, que jugó tan alegremente en la rama, se tome la molestia de llevarlas lejos.

Almendra y caracol-Penelles

Una solitaria almendra se quedó colgada como la O de un abecedario que se empeña en sobrevivir al tiempo. Se resiste a las caricias del viento y a los calurosos ardores que le envía el sol. Nada parece tentarla para abandonar la rama y dejarse caer. Y yo viéndola sola y seca no entiendo el porqué de su resistencia. ¿Qué consigue allá arriba siendo blanco de corrientes y rayos impetuosos? ¿No sería mejor compartir destino con otras, despojarse del andrajoso traje verde y por una vez lucir el leñoso vestido de otoño?

Y otorgándome el papel de un dios caprichoso cambio su previsible final y la arranco. Tan indecisa como el propio destino que no sabe qué hacer con lo que tiene entre manos, la dejo en el bolsillo trasero del pantalón sin decidir si es un premio o un castigo por no dejarse caer.

14 pensamientos en “-La almendra-

  1. Como dicen por ahí, dios es tan solo un producto de la imaginación del hombre. Quien narra el texto ha hecho bien en tomarla si antepone su mente e imaginación a la naturaleza. Sin premios ni castigos. Ha sido el destino de la almendra. Pero no puedo dejar de decir que si en el bolsillo también hubiese metido el caracol va a ser un enchastre.
    Me gustó mucho!

    • Bueno el caracol entró en el relato por la puerta de atrás y reclamó los mismos derechos que la almendra, pero de momento la autora se reserva el derecho a escribir su historia.
      Salut

  2. Una tentación hacerse con ese fruto obcecado en mantenerse en la rama que debio de abandonar hace tiempo. EYo también la habria rescatado. Saludos

    • La almendra no quiso seguir a las demás pensando en un destino mejor y no sé yo si lo que le espera es lo que ella habría esperado. de momento la saqué del bolsillo y está sobre una mesilla, como si esperara su destino.
      Salut

  3. No eres consciente del efecto mariposa que has provocado. Ya me lo dirás estas Navidades, cuando las barras de turrón (de almendra, por supuesto) incrementen su precio hasta hundir el mercado de futuros del Down Jones. Es broma, me ha gustado mucho. Saludos.

    • Bienvenido Insomne, con lo que me gusta el turrón espero no haber hecho que las almendas pidan un nuevo convenio colectivo y me priven de unos de mis pocos placeres navideños.
      Salut

  4. Pienso que en algún punto todos somos almendras, y que en cierto momento nos descolgamos intrépidos para ver si alguna mano salvadora nos separa del inmanente colectivo. Algunos lo han logrado, otros esperamos pacientes. Buena suerte y más que suerte!

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