-Entre escombros, santos y monumentos-

N

 

o necesito viajar a paraísos lejanos o a lugares con clima inseguro para que antes de empezar un viaje me sienta mal. Por mucho que las guías pregonen las maravillas que encierra esta ciudad romana o que la costa regalará a los ojos viajeros un festín de fotos, a mi siempre me da la sensación de que no vale la pena ir, que el caos en el que me veré envuelta por callejones de dudoso paso, será peor que un día de calor sin sombrilla ni agua.
Pero una fuerza motivada por el compromiso y las ganas de demostrar que puedo ser yo en un escenario distinto, me impulsa a emprender el viaje a una hora en la que no debería una volar, las once de la noche. Qué demonios de viaje es este que mi llegada me regala una ciudad en la que la gente como yo ya duerme y los que encuentro son gente que no me ven como ellos.

Corso Umberto

Las doce de la noche. Plaza Garibaldi. Demasiado calor. Obras. Emigrantes con sus bolsas a la espalda como camellos de dos piernas. Mujeres de clara reputación. Coches que tienen prisa por atropellas a los pocos viandantes que se lanzan a cruzar la calle. Ratas despistadas rebuscando en la basura compitiendo con alguien sin rostro. Hombres buscando la oscuridad. Coches de policía rodando para vigilar que no se caigan los hermosos edificios que antaño albergaron gentes nobles. Y yo y mi maleta roja, que deja sobre los adoquines el mensaje de que nuevos turistas llegan cansados a esta encrucijada de mundo.
Nápoles de noche tiene el inconveniente de no ver la ciudad y la ventaja de no ver la ciudad. De día la cosa cambia porque aunque el decorado es el mismo, la fauna (en la que me incluyo) ha cambiado. Quizás sea obra de la luz del sol, del calor o de que los camellos han abierto sus bolsas por la calle, las mujeres con reputación cambiaron de disfraz y la policía parece celebrar el día de puertas abiertas.

Palazzo reale

Aun no he visto ningún niño. Taxi, taxi, taxi. Mucha oferta. No puedo evitar verme como una presa. Por suerte el mar no muy lejano lava la imagen que ofreció la ciudad.
Castillos en el mar, casas rodeadas de iglesias y palacetes, y viceversa. Dove andaré le bambini? Molto caldo. Demasiado calor para los niños y para todo el mundo civilizado menos para los turistas que somos inmunes y para los vendedores-camello que se despliegan por toda la calle. ¡Un niño! Si, pero es negro y estos no cuentan. Gentes comiendo, gente sobre las rocas, gente en el agua, en barca y calor, mucho calor. Y un olor a fritanga que discute con la visión de marisco y pez fresco. Comer cerca del mar, bajo toldo, amenizado por la melodía alegremente saltarina de una tarantela hace santo el domingo. Por fin niños rodeados de gritos y espaguetis a la marinera. Deliciosos.
Por suerte no hay mosquitos. La guindilla pica lo suficiente.

Via San Gregorio Armeno

La Via San Gregorio Armeno rebosa de belenes en verano. Las figuras se ven más pesadas y más tristes. Será por el calor. Cuanti costa questa testa? 50 €. ¡Por una cabeza! Sono vecchia. Demasiado vieja. Parla italiano? Com si com sa. Volei gambe i braccia? Cuánto cuesta con los brazos y las piernas? 75€. La cabeza está sobrevalorada U. Bolt dixit. Me quedo con un personaje de la commedia dell’arte. No sé como encajará en mi pesebre.
El museo es como un barco que cierra las escotillas a las 12:30 y las abre a las doce y media, para evitar el aire, no sea que los frescos se quejen y decidan volver a Pompeya o que los emperadores que perdieron la nariz se ofendan.

Spaccanapoli

La ropa tendida se mantiene firme, convertida en arte popular colgado de un balcón. Tópicos gritando ¿Ma, que cosa diche? La estrechez de las calles dificulta el paso del sol pero no de las personas que agradecidas por la sombra olvidan quejarse de los desperdicios, algunos vecchios y otros de decadente novedad. Pizza y pasta, pasta y pizza cantan los restaurantes a ritmo de tarantela. ¡Qué buenos los mejillones, los helados, los sfogliatelle y el agua de las fuentes!
Maradona es dios, Totó el rey. Pero ¿donde está Sofía?

Hay ciudades  que viven de la historia, ciudades que reniegan de su historia, ciudades que crean su historia y ciudades que dejan caer la historia para vivir sobre sus escombros. Como Nápoles.

15 pensamientos en “-Entre escombros, santos y monumentos-

  1. Veo que ese viaje fue muy revelador para usted. O bien será que ya hace tiempo que los viajes le enseñaron todo lo que podían enseñar. Me ha gustado esta suerte de crónica. Fue como pasear por allí también.

  2. Sólo conozco el aeropuerto de Nápoles. Pero si es por ciudades en las que puedes jugarte la vida a la vuelta de la esquina, en la que Maradona también es Dios, en donde sí hay mosquitos y gente de todo tipo en las calles hasta cualquier hora de la noche, ¡Buenos Aires es para vos!
    Saluti!

    • No creo que en Buenos Aires tengan un altar en la calle con la imagen de Maradona con unas velas y una camiseta suya metida en una urna al lado, asegurando que la llevó. No le hice fotos porque no me dejaron, de hecho me pidieron dinero. Y aunque no soy muy creyente mi dios es Messi.
      Tomo nota para el año que viene.
      Salut

  3. Hola Micromios, te cuento que en el antigüo barrio en el que yo vivía (Palermo) acá en Buenos Aires, existe una Plaza Italia y tiene en el centro una estatua ecuestre de Garibaldi. Eso es lo más cerca, creo, que estuve de la vieja Europa, ja! Buena crónica te ha quedado, espero algún día poder ver la ciudad por mí mismo e intercambiar opiniones.
    Agrego que cuando leía el primer párrafo te entendí perfectamente (o a la narradora), porque también a mí me recorren esos pensamientos pesimistas, y bueno, según dicen lo bueno de ser pesimista es que si las cosas salen mal uno ya estaba preparado! Buena suerte y más que suerte!

    • Ojala puedas viajar hasta allí, la verdad es que hay en la zona lugares vedaderamente hermosos, no me extraña que Wagner, Shelley, Bayron y compñia se dejaran caer por allí para crear. Pero tambien hay lugares no tan hermosos que dan para crear otra clase de historias de un neorrealismo aventajado.
      Jeje ya somos dos con miedo escénico a viajar.
      Salut

  4. No dejas muy bien parada a Palermo en tu crónica. Y lo malo (para Palermo), es que creo que has estado acertadísima, desde la primera frase hasta la última. No es una ciudad que me atraiga.

    Saludos.

  5. Tu crónica de viaje tiene ese ver con toda claridad como la ciudad se cae sobre su propia historia y vive sobre ella.
    Algunas fotos lo revelan. Otras muestran esa decantación de gloria pasada.Conozco solamente Roma, pero verdaderamente después de tu relato, creo que no iría a Nápoles.
    Te hacía viajando, no sé si disfrutaste el viaje, pero has traído unas hermosas fotos para todos nosotros.
    Un abrazo.
    Hasta pronto..

    • Solo recuerdo otra ciudad en la que la dejan caer la historia y viven sobre ella, La Habana.
      Volví hace unos dias. La verdad es que se podian tomar fotos estupendas, yo hice lo que pude.
      Salut

  6. Hay veces que me encanta el frenesí de las ciudades, esa excitación que todo lo envuelve, esa mezcla de camellos, fritanga, mariscos y belenes,

    hay también horas de entre luces en las que el mundo nocturno y el diurno se mezclan y se tratan con desconfianza,

    no he estado en Napoles, la verdad es que he viajado poco, pero por alguna razón el relato me ha recordado a cuando vivía en Sevilla, y por momentos en lugar de italiano escuchaba el acento andaluz,
    quizás sea por esa sensación de caos y ruido ordenado que trasmites y que muchas veces hecho de menos,

    con todo la reflexión final me parece enorme y me sugiere que también hay ciudades que no encuentran su historia

    salut,

    PD: A la ciutat gris ha arribat el fred encara que el sol s´empenya en aguantar uns dies mes, lluitant contra el nuvols dispersos que tard o prompte es trovarán, per la meua part he cambia´t de feina, ara es mes regular tot, una semana turno de día i altra semana faix de nit, com diuen en el meu poble, espere que estigues be i que tots els teus també

  7. Hola Colomer, como me gusta poco la Historia soy más de fijarme en las gentes y espacios cuando viajo. Solemos (el grupo con el que viajo) elegir una ciudad y desde allí movernos a otras ciudades y alrededores (Como Nápoles) o simplemente conocerla si es lo suficientemente interesante (como Berlín). La verdad es que en todas partes encuentras algo interesante con lo que quedarte prendado y algo digno de olvidar.
    Como dije, para mi Nápoles y la Habana (estuve muchos dias con alguien que vivió durante mucho tiempo y fue un guía excepcional) son ejemplos de ciudades que dejan que se vaya derrumbando la historia para colocarse en su escombros (la Habana más aunque hablo de hace 10 años).Lo que no impide que valga la pena la visita.
    Salut
    PD: per aquí la calor no té ganes de marxar i s’ha acabat convertint en una penitència per a mi i per als meus alumnes que estoicament aguanten la xafegor com un preu que s’ha de pagar per formar part de la massa cultural del món. Avui tenim una pausa que és festa major
    Me n’alegro molt de la nova feina i a veure si t’arriben unes merescudes vacances.

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