-Respirar-

Llac

Castell del Remei-Lleida

Aveces me pregunto qué siente uno al estar bajo el agua.  No hablo de  zambullirse y nadar hasta que los pulmones te obliguen a subir.
Me refiero a estar bajo el agua y por un momento tener la loca idea de respirar. Ya sé lo que comportaría, pero por un instante imaginas que abres la boca y respiras, y tu cuerpo flota como en el espacio pero envuelto por la desinteresada caricia del agua.
Porque si estás bajo el agua el ruido no existe, sólo alguna burbuja apresurada estalla y se convierte en nada. Los colores se diluyen en un arco iris plano, dejando atrás los puentes inalcanzables sin la vana esperanza de una olla de oropel.

Quizás la calma, la paz se consiga por estar rodeada de líquido. Hay tanto por descubrir, tanto por inventar, tanto por explorar que te sientes poca cosa y lo peor, con poco tiempo para gastarlo en este espacio.

Mirando las estrellas pienso que ya estoy debajo del mar, que en realidad no brillan sino que flotan como barquitos de luz en un charco, que el cielo es el aire. Y que en cuanto saque la cabeza a través del cielo sentiré cómo es en realidad respirar.

15 pensamientos en “-Respirar-

  1. Hay veces que incluso fuera del agua se hace difícil respirar, y no por la contaminación precisamente… Me ha recordado la calma, la paz de flotar en líquido amniótico, en postura fetal, ignorante del futuro…

    Saludos.

  2. Respirar dentro del agua como cuando nos encontrabamos en el utero materno es algo que inconscientemente nos atrae. Seria estupendo ser un pez y un ave al mismo tiempo. Pero solo somos humanos que debemos de caminar sobre la tierra, o no?

  3. Al fin y al cabo flotar en el agua y volar no pueden ser tan distintos. Nosotros sólo podemos conformarnos con la tierra, ya sabes, polvo eres y en polvo te convertirás…

    Saludos.

  4. Pienso que después de un rato de haber comenzado a respirar bajo el agua, cuando ya estemos acostumbrados a que por la boca entre y salga un fluido distinto al aire, nuestra percepción del entorno cambiará. Por ejemplo, el agua ya no nos acariciará más (al menos desinteresadamente), escucharemos ruidos hasta el momento desconocidos (hechos por peces y demás criaturas subacuáticas). Nos molestará cómo las motos acuáticas, las lanchas y los barcos rompen la paz desde la superficie, agitan el agua y aturden con sus motores. Llegado ese momento nos habremos recibido de habitantes plenos del agua, por opción. Entonces, habiendo respirado aire a través del cielo, y agua líquida en el lecho del mar, una nueva pregunta podría surgirnos: ¿qué sentirá uno al estar bajo tierra y tener la loca idea de respirar?
    Saludos!

    • Lo extraordinario cuando se convierte en rutina deja de ser especial.
      Creo que estar bajo tierra e intentar respirar nos acerca más a las plantas y a su silencioso e inquietante hundimiento en el suelo.
      Salut

  5. Que bien nos sumerges en tus ideas !

    Yo prefiero volar sin duda. Esa sensación de no escuchar nada que dices y de ver poco es un tanto angustiosa para lo que estamos acostumbrados. Desde el aire nuestros sentidos dan mas de si😉

    Que cierto lo del polvo. Nos deberiamos quedar en un charco !

  6. Esa sensación de no ser siendo, tiene que ser toda una experiencia. Igual hasta sentimos con mucha más fuerza los latidos del corazón y el bombeo de la sangre que ahora, siendo tan importante para nosostros, nos pasa desapercibidos.

    Un abrazo.-

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