– Kilos-

P

or la ahí he leído que el peso es la fuerza con que el planeta nos atrae. Aunque también he leído que si me voy a otro planeta, peso menos. Qué demonios de ciencia exacta tenemos, si ni siquiera me asegura el peso. Menos mal que la masa si que es la misma aquí y en Plutón, aunque creo que es porque ya no es un planeta.
Recurrir a la literatura no ayuda, Canetti habla de “Masa y Poder” y resulta que la masa no es ni peso ni volumen sino mucha gente. A veces leer no aclara sino que confunde.

El peso feroz

Por todo ello me he subido a la báscula, para saber el peso y para tener otras cosas en qué pensar además de que si morirse es dejar de ser atraída por la tierra y pasar directamente a la ingravidez.
Cuando me peso, la báscula muy atenta, me dice si quiero saber mi masa corporal y si es o no adecuada a mi altura. El problema es que si tengo demasiada masa no me dice qué debo hacer, solo me deja el mensaje para que me pase el rato dándole vueltas a que tengo demasiada masa corporal y que me espabile pues esto es malo, seguro.
Pensando y pensando, me he dado cuenta de que no hace falta que me vaya a otro planeta para que mi peso sea diferente. En mi casa peso una cantidad que no coincide con la de casa de mi amiga.
Ella con su flamante báscula digital hace trampa. Mi amiga lo niega, pero en su báscula nos subimos todos porque es donde menos kilos pesamos. Incluido Javier que ya ha llegado mas allá de los cien, quilos, no años que según las estadísticas con tanto peso no llegará a viejo. No creo que esto le moleste a Javier, lo que le molestaría es no llegar a joven, pero a viejo ¿quién quiere llegar?
Mi peso ha ido cambiando, siempre arriba, con una ascensión imparable, solo modificado por algunas épocas de remordimientos.
Parece que el tiempo nos va trayendo quilos con los que aferrarnos porque cada año que pasa la fuerza con que nos ata al mundo va dejando de ser menos fuerte.

17 pensamientos en “– Kilos-

  1. Esto del peso es muy complicado y desde luego cada báscula te muestra una cifra. Y que me dices de la rabia cuando haces dieta y te encuentras con la misma cifra perseverando en la pantalla? Si es digital claro… Un saludo

  2. Concuerdo con Alan sobre la reflexión final. Siempre que nos detenemos a pensar en esos detalles en apariencia periféricos, nos damos cuenta de que nos hemos detenido en ellos por la simple razón de que nos llevaban a lugares más profundos. Nuestra preocupación siempre se reduce a lo mismo… seguir atados a este mundo, aunque sea por la fuerza de gravedad. Buena suerte y más que suerte!

  3. Siempre originales tus disertaciones, esta me ha encantado, sobre todo :”lo que le molestaría es no llegar a joven, pero a viejo ¿quién quiere llegar?”. Genial frase.

    Tambien podemos ponernos unos globitos para aligerar la atraccion de la Tierra. Esto mejoraría el indice de masa corporal ?

  4. Los años se nos vienen encima y parece que los cargamos a la hora de subir a la báscula.
    espejito, espejito cuantos kilos tengo? Todos nos contesta siempre. un saludo sonriente

  5. Un consejo de alguien que perdió altura, y ganó poco en el peso. No te peses, ni siquiera en la mentirosa báscula de tu amiga. No hay nada mejor que la ignorancia con respecto a la masa. Imposible compensar todos los días salud, belleza, calorías, trabajo, ejercio y todos los etc. que se te ocurran.
    Con que ” la fuerza que nos ata al mundo va dejando de ser menos fuerte “, no lo siento así, sino en este momento no estaría leyendo tu artículo, comentándolo y de manera especial disfrutando lo que escribes.
    Hasta pronto.

  6. Un buen día decidí no pesarme más. Regalé la balancita y pregoné, casi convencido, que la causa de que yo aumentaba y aumentaba de peso era, justamente, mi dependencia de ese artefacto ingrato y alcahuete. Bueno, es entendible, la pobre está siempre por el suelo, siempre pisoteada. Al menos yo sospechaba que ella me mentía sistemáticamente. ¡Si yo prácticamente no almuerzo! A la tarde comía una fruta y a la noche algo livianito y a la cama. De más está decir que aumenté de peso descontroladamente; tanto me aferré al mundo que las suelas me pedían perdón. Mi médica me preguntó cuánto pesaba “Nooo, jeje, yo nunca me peso”, le dije casi sobrándola. Me miró tan de costado que creo que apenas se molestó en enojarse y fue derecho a la compasión. Los análisis dieron obviamente “mal”. La dieta fue estricta. Acabo de bajar 13 kg y regresé a mi peso de hace 27 años. Eso sí: en mi casa no entra una maldita balanza más.
    Saludos!!

  7. Es lo único que con el tiempo sube, junto a los precios de las cosas. De cualquier manera una sana medida esa de guardarla bien guardada en el sótano. Así reflexiona un tiempo….

    Saludos, Micro.

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