-Se quedó en trapo rojo-

A penas son las ocho y ya cuelga el trapo de la barandilla del balcón. Es la señal. En realidad no es un trapo, son los restos de una falda estampada con claveles que el tiempo ha desteñido y convertido en una amalgama de colores, donde el rojo ha ejercido su mando. La falda, que en su día lució hermosa sobre las piernas de la mujer, ha quedado convertida en un trapo por su insolencia al no crecer tal como lo hizo el cuerpo de la dueña. La ropa tendría que ser más flexible y adaptarse a los cambios de las anatomías, sobretodo de las femeninas que ven como la ropa es un cruel notario de los aumentos, generalmente indeseados, de tallas piensa desdeñosa la mujer.

Lleida-Dios te salve

Graffiti-Lleida

El amante en cuanto ve la señal, se escurre pegado a la pared de las casas de enfrente y se mete en el portal con la cortina de red. Allí espera. Parapetado tras una ilusión de camuflaje, permanece atento. El trapo rojo, que borró sus claveles pero que se obstina en ser rojo, es un aviso, pero falta que ella baje y le abra la puerta, entonces es el momento de entrar.
Hoy se está tomando su tiempo, el marido hace horas que marchó y no se decide a bajar. Ha puesto la señal, pero permanece un ratito más en la cama imaginando. El trapo rojo le ha hecho recordar cuando era más joven y esbelta, cuando no se perdía un baile y tenía tres novios a la vez. Tres, que bebían los vientos por ella cuando llevaba aquella falda atrevida que se mecía con el menor movimiento, como un capote. El paso del tiempo se llevó los novios y le trajo la apatía, los kilos y unas ansias de no sabe qué, pero que la dejan con un desasosiego rebelde.
El amante espera tras la cortina, mira a través de las mallas y mete los dedos por los agujeros, se siente un pez atrapado por el perfume despistado de una mujer cansada. Es que no puede elegir, hace mucho que dejó las ganas de seguir buscando. Todas le rechazaron por su andar desacompasado y su escasa afición a trabajar. El tiempo ha sido discreto con él, ha cambiado poco, en lo único que ha hecho mella es su afán de probarse que aún puede, que es un hombre y que las mujeres se perdieron mucho al no elegirlo.
Y se asoma dejando atrás la cortina, con el ego bien alto por los encuentros furtivos.
Por fin la puerta se abre. El trapo rojo se agita con el viento. El hombre sube la escalera detrás de la mujer, con la mirada fija en sus nalgas que se mueven como bolsas de agua. La cabeza un poco agachada por el esfuerzo intenta permanecer erguida, una mano atrevida se lanza a tocar pero es rechazada por un quiebro de cadera y se queda en el aire. Avanzan cada vez más pesadamente. La respiración se impacienta. Los pensamientos de ambos confluyen, se relamen en lo que puede ser y se aparcan las realidades. La puerta del cuarto les frena el avance, es una frontera abierta que promete un paraíso entre sabanas de algodón de un color incierto que perdió las ganas de ser blanco.
Ella entra primero con andar seguro, él la sigue manso. Y se establece entre los dos un mudo diálogo hecho de ataques y rechazos, de aceptar y negar, de dar y recibir. La faena culmina con una estocada un tanto forzada pero estocada al fin y al cabo. La mujer se conforma, lo que importa es sentirse deseada ni que sea por este pobre infeliz. El hombre se siente satisfecho, ni que sea por haber cumplido lo que imaginó.
En el balcón el trapo rojo, agitado por un aire viejo se ha soltado y vaga sin rumbo sobre tejados y antenas.

 

17 pensamientos en “-Se quedó en trapo rojo-

  1. La crónica de dos amantes que no se buscan por amor, sino porque la vida les ha puesto a un mismo nivel de abandono y desdén. “Es que no puede elegir, hace mucho que dejó las ganas de seguir buscando” es la frase que redondea un texto que, concuerdo con Anne, te ha quedado redondo. Donde el objeto ha dado un paso al costado, para contar la historia de las personas.
    Un abrazo

  2. Me gusta mucho este giro en la forma que trataste este micro, Micro.

    Muy tuanis, y esta frase “un paraíso entre sabanas de algodón de un color incierto que perdió las ganas de ser blanco” es el mundo al que ella y su amante se resignan…

    Pura vida

  3. Fantástico relato. Toda una vida resumida en un trozo de tela. Antes brillante y estampado ahora convertido en una amalgama informe de colores desteñidos. Un saludo

  4. Suave que me estas matando con tu canción. Fantástica alegoría del trapo rojo, tan recurrido y recurrente. Muy otoñal, nostálgico y real, muy sugerente.

    En la variedad está el gusto.

    Una abraçada

  5. Es soberbio, Micro. Y entre tanto desgaste o desgana logras un momento de sensualidad. Relato que invita a la reflexión.
    PD Tuanis creo que significa bueno o muy bueno.

  6. Comentar lo escrito me parecería una redundancia. Tu estilo está evolucionando, creo que sobre todo, a partir del relato de Egipto. Me gusta cómo haces las descripciones y cómo relatas en pocas palabras gestos y situaciones. Gran relato. Felicidades.

    Saludos.

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