-Alcanzar la gloria-

L

os objetos abrieron los ojos. Las puertas de cristal les permitieron ver una multitud que esperaba con resignada impaciencia a que fuera la hora. Colocados en las estanterías, deseaban que se abrieran las puertas y alguien los cogiera y se los llevara. Se sentían protagonistas de una obra, estrellas inmóviles de una comedia que tenía tras el cristal la otra parte de la trama.
Todo a punto para comenzar el espectáculo.
Algunas cámaras de televisión filmaron la muchedumbre que se lanzaba miradas cómplices y a la vez recelosas, quién sabe si aquel muchacho encantador, que parecía un tanto despreocupado, les robara la compra.

De compras por Barcelona

En realidad era un gran circo en el que los espectadores eran a la vez payasos, fieras y protagonistas y que ponía en evidencia que un minuto de gloria es el paraíso de los necios.
Tras el cristal la gente se movió, un susurro se esparció por el aire y alertó a los más distraídos de que había llegado el momento. Iban a formar parte del grupo exclusivo, los primeros en conseguir el objeto.
Sin embargo los objetos, observando la gente, no vieron nada lo suficiente interesante y se cubrieron con el negro protector. Eran lo bastate  perfectos para saber, que la inquieta multitud sólo tenía una aspiración en relación a ellos: adquirirlos antes que los demás y lucirlos como un trofeo.
Qué valor tiene perseguir la gloria luchando por ser el primero de la lista de espera. Qué pensarían los grandes perseguidores de ideas, los esforzados acarreadores de trabajos imposibles, los buscadores de mundos interiores viendo a aquella larga serpiente de porteadores de nada. Qué pensarán de aquellos que persiguen un tesoro por el que habrán de pagar y cuyo valor es el orgullo de enseñarlo a los menos afortunados que no habían tenido el privilegio de ser los primeros en comprar.
Los objetos hubieran querido elegir, pero en cuanto se abrieron las puertas, el teatro se convirtió en una obra burda, una transacción comercial sin palabras, una pantomima.
Y fueron llevados lejos, envueltos en preciosas bolsas. Se acabó la búsqueda, el vacío se instaló en las mentes de los hombres a la espera de ser llenado por otros objetos.
La máquina se pone en marcha, necesitamos otro objeto. Una idea empieza a asomar.

17 pensamientos en “-Alcanzar la gloria-

  1. la locura de las rebajas. Nunca se me habría ocurrido relatarla desde el punto de vista de las cosas que la gente adquiere en manadas. Muy ingenioso. Un saludo

    • Tenia en mente otra clase de locura, la aparición del iPad y la obsesión de la gente por hacerse con uno por ejemplo. Aunque lo de las rebajas tambien entraria en el saco.
      Salut

  2. Ser objeto de deseo en una tienda, justo en rebajas, debe acongojar lo suyo. La avalancha, las mil manos que te manosean, los empujones y toqueteos. Si algo se consigue con dinero, es que no tiene valor. ¡Al menos es lo que se dice! Los objetos terminan por ser eso; trofeos adquiridos a golpes de bolsillo.
    Un saludos.

  3. Si fuera uno de esos objetos lo único que me consolaría es saber que mi poseedor nunca será feliz, pues apenas me tenga, en 24 hs. saldrá otro objeto mejor que yo y mi dueño se sentirá frustrado. Muy buen punto de vista el de tu relato. Saludos!

  4. Interesante y difícil a la vez. Digo, ponerse en el lugar de los objetos. Sería lindo saber si todos los objetos sienten igual, por ejemplo, el manoseo. O si tendrán preferencias distintas por diferentes personas a la hora de elegir (si pudieran) un dueño. Historias de llaveros y viejecitas, o de portarretratos promiscuos que gozan con pasar de dueño en dueño. Gracias por tu relato.
    Saludos!

  5. Buen Micro-Macro Carme. No sé bien cómo comentar. No me atrevo a hacer un apunte ni denso [por no estropearlo] ni ligero [por no restarle la importancia que tiene]. Me ha gustado muchísimo. Especialmente para la reflexión íntima.
    En línea ligerita, lo del show de la entrada en el gran almacén con saludo a la cámara el primer día de rebajas es …😦 … ; respecto a la iPad no tengo idea clara de lo que es aunque las he visto en la fnac esta semana [he comprado el libro de (ops, había escrito Asimov😦 )C.Clarke 2001] pero creo que si tuviese ~$~ a lo mejor estaría en la lista de espera; la sociedad de consumo nos consume; según la fotografía, aunque el padre es intermediario en la adquisición, el afortunado niño que reciba la moto será bien feliz durante el tiempo … que tarde en romperla !! [es broma]; de veras, un niño con esa super moto tiene que sentirse el rey del mundo por mucho tiempo.
    Salut.

    • La historia la empecé a pensar viendo a la gente hacer cola para conseguir el iPad sin saber muy bien qué prestaciones tenía y los más triste, sin saber si lo necesitaba. De hecho se crearon la necesidad del objeto mientras estaban esperando a comprarlo.
      Salut

  6. Bueno si yo me veo en la tienda me compro al tiro, siempre vengo con rabaja, y ahora pensándolo bien muy probable que empiece a comprar pero no veo ofertas.

  7. Tantas veces he pensado esto: “Qué valor tiene perseguir la gloria luchando por ser el primero de la lista de espera”. Especialmente cuando veo -con la boca abierta- cuando Apple saca sus aparatejos desconocidos.

    Hay un sociólogo, Zygmunt Bauman, que dice que nuestra sociedad es una sociedad de consumidores ya no de productores y que se basa, paradójicamente, no en el consumo sino en el desecho. Si no desecháramos nada o con cierta frecuencia, no necesitaríamos consumir.

    Te recomiendo el siguiente texto del uruguayo Eduardo Galeano -excelente autor de libros con temas tan disímiles como “Las venas abiertas de América Latina” y “El fútbol a sol y sombra” [geniales y también te los recomiendo], entre otros-, se llama “No consigo andar por el mundo tirando cosas”: http://www.generaccion.com/usuarios/6332/eduardo-galeano-no-consigo-andar-por-mundo-tirando-cosas-para-mayores-30

    ¡Pura vida!

  8. Ya leí a Galeano, Les venes obertes d’America la tengo en catalán. De hecho es un autor que suele aparecer por la red, quizás porque dice mucho en poco y porque en el fondo la gente piensa lo que hace aunque lo haga mal o deje de hacer lo que debería.
    Al que desconozco es al sociologo, pero me gusta el nombre Zygmunt Bauman, veré de leer algo suyo.
    Salut

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