-Expectativas-

El levantador de pesas hizo el esfuerzo final y elevó las dos bolas más allá de sus fornidos brazos. Todo su cuerpo tembló como una hoja agitada por el viento pero resistió firme. Realizado el ejercicio dejó con esfuerzo en el suelo las pesas. Satisfecho se irguió sacando pecho. Coqueto se atusó el bigote que llevaba largo y ligeramente rizado hacia arriba, creando la ilusión de una gran y permanente sonrisa.
Saludó al publico y en un alarde de poderío puso pie izquierdo enfundado en una bota de fina piel sobre la barra que unía las dos pesas y elevó los brazos doblándolos ligeramente mientras cerraba los puños con fuerza para marcar bíceps.
El público aplaudió con ganas la actuación.
Acabado el número cogió las dos pesas con una sola mano como si de globos se tratara y se despidió del público que siguió aplaudiéndole.
Un espectador se quedó asombrado de que la gente aplaudiera semejante tomadura de pelo. Las pesas no eran más que ligeras bolas, cualquier niño podría con ellas. Y con enfado empezó a abuchear la actuación.
Un silencio llenó la carpa. Todos escucharon el silbido que como un ariete se metía en los oídos del público denunciando la farsa.
Ante la insistente muestra de descontento apareció de nuevo el forzudo en la pista. Y dirigiéndose al enfadado espectador preguntó:
– No entiendo su descontento. ¿En qué le he defraudado?
– Cómo se atreve a levantar pesas falsas y quedarse tan tranquilo.
Contestó el forzudo:
– Yo soy un artista del levantamiento de pesas. ¿Acaso no las he levantado bien? El error está en sus expectativas no en mi arte.

22 pensamientos en “-Expectativas-

  1. Muy ingenioso!! Podía ir viendo tu relato como en secuencias de un comic, con un final que no defrauda. Muy bueno. Saludos!

  2. Buenísimo! Como siempre. Este puede que se preste a menos interpretacines pero sigo sonriendo al escribir. Contrario a Claudia mi imaginación andaba por otra historia en los primeros párrafos. Me ha recordado a un cuento que leía de chica: El Toro Ferdinando. Gracias por dibujar hoy especialmente una sonrisa. Salut.

    • Supongo que a cada uno le sugiere la historia algo diferente. Ocurre lo mismo ante un cuadro o una pieza musical, quizás con la literatura sea menos evidente o no. No sé pero yo pensé en el TBO.
      De todas maneras empecé una historia con forzudos, como no me decidía hice dos. La otra es esta El forzudo
      Salut

  3. Que ingenioso este dialogo. Siempre que esperamos demasiado algo nos parece poco. Cuanta razon tiene tu levantador de pesas. Menos en tu caso. Siempre espero sonreir con tus relatos y siempre me quedo corta.
    Un saludo

  4. Me acordé de escenas tradicionales de circo. El levantador de pesas de músculos falsos, bigote de utilería y manos de veterano. Cuanto hay de verdad en esa última frase que lanzas con la gracia y la filosofía que es la costumbre de este blog. Lo dicho, un gusto leerte.
    Saludos

  5. Menuda filosofía de levantador de pesas, especial para aquellos incrédulos que tiene expectativas equivocadas. La imagen del levantador es sumamente ingenios. Pero decir de tu ingenio es ya una repetición micromios. Mejor lo disfruto. Saludos

  6. muy buen relato, y esta vez sin foto! toda una innovación!
    me recordo a la polemica por el final de lost, y de como trasladamos a una ficcion la necesidad de satisfaccion que no encontramos en la vida.
    como siempre, es un placer leerte.
    salut!

  7. Un relato muy ingenioso y lleno de humor, me gusta porque,como el levantador de pesas, nos engañas hasta la última linea y con mucha habilidad, toda una hazaña.Existe una pintura “naif” de un levantador de pesas con bigotes y traje de rayas blancas y rojas, creo que es del Douanier Rousseau, pero no estoy nada segura, que me recuerda mucho a tu protagonista.
    Un saludo,

  8. Mi imaginación me llevó a mí también hacía los personajes del TBO. Me encantaban todos ellos. No recuerdo como se llamaba la familia, pero los estoy “viendo” a todos ahora mismo…
    Volviendo a tu historia (como dice Anne el levantador con cu clásico traje a rayas y bigote) igualito que el del TBO, al que he imaginado en la pregunta “¿Acaso no he levantado bien?”
    Me sonreído y reído con ganas. Felicidades por la diversidad.
    Salut!

  9. Me ha encantado la descripción de la labor del levantador, me lo imaginé con un bigotazo furibundo y negro, con pelo también negro pero con profundas entradas y un flequillo despeinado adrede.

    En parte me sentí identificado con el único que quiso hacer público el embuste, como sucede aquí y que buena parte de la gente le ríe las gracias a los cirqueros de los políti-ticos.

    Luego llega el gran momento de la respuesta… y entonces comprendí todo el micro. Engaños y desengaños, ¿cómo ser feliz? ¿qué espererar? ¿qué desesperar? Y saber cuándo desconfiar.

    Hay una imagen de una película de Cantiflas [actor cómico mexicano de mediados del siglo pasado] en la que pasa algo frustrante para el forzudo. Luego de que el artista logra deleitar al público con su acto llega Cantiflas, el acomodador de la utilería, y levanta una pesa de mil kilogramos con una mano y se va tranquilo sin caer en la cuenta de lo que hace y sin que el forzudo lo descubra hasta ya muy tarde. Y el público del circo [y nosotros los de la película] reímos, reímos, reímos.

    ¡Saludos!

  10. A cualquier cosa llaman arte, jejeje !

    Está claro que a todos nos dibujas perfectamente tus situaciones y personajes. Ademas siempre son relatos divertidos y muy “refrescantes” para leer.

    Que malo es tener muchas expectativas de algo. Como dicen : “No esperes nada de mi y no te decepcionaré”

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