-En un buzón-

Buzón provisional en Vía Augusta

El buzón observó la carta. Con esfuerzo, había conseguido sacar medio cuerpo por la abertura, tapando un tanto luz. Probablemente pensaba que quizás así, unas manos curiosas repararían en ella y la llevarían a donde su destino, sellado en la frente, la mandaba
Si no se había descontado, que a veces le ocurría, llevaba ya cinco días en su interior y no parecía que iba a abandonar el provisional cautiverio.
Sabía que no debía encariñarse, que ellas llegaban y partían al rato, que él era un simple puerto a la espera de un destino más seguro. Pero no podía evitar sentir un cariño especial por las que, como ella, quedaban abandonadas tras un ligero vistazo. Eran como la comida que parece sabrosa pero que se devuelve al horno sin probar.
La carta ya empezaba a mostrar aquellos signos que gritan que el abandono estaba pasándole factura: amarilleaba la blancura de su tez y unas arrugas descaradas se burlaban de la perfección de la recta.
Con afónico apuro parecía gritar por qué yo, por qué se me ignora si tengo todos los datos, qué hay en mí que provoque el rechazo.
El buzón quiso cerrar su boca, dejar el mundo fuera y acunar la carta para siempre. Fundirla con su pobre chapa y permitir que el mensaje se esparciera llenando de letras chismosas toda la oscuridad. Pero no podía hacerlo, sólo podía mirar la esperanza de la carta reducirse mientras se aclaraba el color de la tinta y se volvía amarillo el blanco papel.

16 pensamientos en “-En un buzón-

  1. No sé porque pero la imagén de la carta olvidada en el buzón me ha recordado a las solteronas de antaño, cuya única meta en la vida consistía en casarse y que al no lograr su propósito se quedaban encerradas en casa llenas de ílusiones resecas, de cargas de cariño y amor inutilizadas por falta de destinatario.
    Un saludo,

  2. Me pasa un poco como a Anne. Al leer este Micro he pensado en la Penélope de Serrat. Como muchas veces ignoro tu intención al escribirlo pero es de nuevo un texto muy poético. Ojalá la carta comprenda antes de amarillear del todo que puede marchar a otro lugar donde sea mejor apreciada. Precioso relato aunque un poco nostálgico. Salut.

    • Sabes Letras mi intención a veces la descubrís vosotr@s con vuestros comentarios. Supongo que pensé en aquellas personas que esperan que las elijan o las reconozcan de algun modo y sea son rechazadas una y otra vez. Tambien pensé en las casas de acogida con niños que son dejados allí. No sé incluo pensé en la inmigración. En fin que me pasan un montón de cosas por la cabeza sin ser muy consciente cuando escribo.
      Salut

  3. La soledad de una carta, que idea tan ingeniosa y cierta. Y el destino inclumplido de las que se pierden y olvidan. me encanta esa idea del buzón acunandola para esparcir en la oscuridad sus letras. Muy poético. Un saludo

  4. Y aquí que ya no quedan buzones😦 . Siempre me pregunté si había una conexión directa entre el buzón y la entrada de las casillas del correo. En el pueblo donde nací, la oficina del correo era antigua, llena de magia. Ya escribiré sobre ella.
    Un abrazo

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