-El guardián-

Garaje solitario

El guardián estaba agazapado tras las líneas del suelo. Allí, entre la oscuridad y las manchas pasaba desapercibido. A su alrededor, los rectángulos de paredes blancas repartían órdenes como soldados estáticos. Ningún vehículo podía saltarse sus lineales fronteras
El guardián se arrastró dejando un brillante sonido que sólo detectaron los oídos expertos de las columnas. Ellas eran el laberinto por el que podían perderse los coches si no tenían un alma firme que los guiara.
Un ruido alertó de la presencia de un desobediente. Las lámparas llenaron la estancia con su estruendo de rayos blancos y azules, apagando la placidez de la penumbra. El motor esparció su sonido que llegó a los sensibles oídos del guardián. Éste se sacudió el sopor de la inactividad dispuesto a ejercer su autoridad con indiferente precisión.
Las ruedas siempre atrevidas, vieron la débil frontera, una línea de altas aspiraciones y la pisotearon con saña. La dejaron relegada a una simple raya que quedó debajo de su cuerpo.
Los otros coches estrechamente colocados en sus cubículos protestaron de la irreverente usurpación.
Un rayo se reflejo en el cuerpo del imprudente y un murmullo de protestas reverberó por el espacio: dos plazas, dos plazas.
El guardián rugió. Como una exhalación apareció junto al coche y con su imponente presencia zarandeó el aire. Las líneas se acercaban o alejaban con el intimidador movimiento hasta que finalmente logró su objetivo, apartó el coche y lo ubicó en un espacio muy reducido en castigo por su osadía y egoísmo.
Los rectángulos sonrieron complacidos con su lineal humor. Los otros coches tomaron buena cuenta de no menospreciar las líneas, so pena de penar avergonzados cara a la pared.
Cuando parecía que todo estaba en paz, desde el rincón donde el coche meditaba su osadía, una luz intermitente se abrió como un guiño que indicaba que no hubo arrepentimiento.

19 pensamientos en “-El guardián-

  1. Guiños a las maniobras diarias que nos encierran entre los límites de cuatro paredes y dos líneas que nos recuerdan que vivimos en un mundo cartesiano. Los garajes siempre me han incomodado. ¿Por el olor a grasa y polvo?, ¿por abandonar alli el vehículo que nos cobija en nuestros desplazamientos? Tus textos siempre me llenan la cabeza de preguntas. Un saludo

  2. Suscribo a lo de los “guiños a las maniobras diarias”,acertada expresión encontrada por Concha para definir tu texto. Pero tengo que confesarte que al leer las primeras palabras “El guardían estaba agazapado”, has despertado en mi un miedo visceral, el de los garages vacíos. Se me antojan amenazantes,con algo indefinido al acecho trás las columnas, materializado por un guardían muy inquietante.
    Un saludo,

    • Este relato se me ocurrió mientras estaba en el garaje, un lugar que cuando está lleno de coches se hace llevadero pero vacio da miedo. Parece que los coches sean testigos ciegos y mudos pero espectantes como si esperaran que sucediera algo que los sacara del limbo.
      Salut

  3. Muy lineal tu relato. Todo puede suceder, invisiblemente, en cualquier espacio inhabitado.
    Interesante. Como siempre, digno de leer.
    Un saludo

  4. Jeje tuve que leerlo un par de veces para poder comprenderlo… -qué pena- creo que debo dormir.

    Me gustó… no había visto la tiranía de un garage, hasta ahora, creo que sentiré pena por los automóviles…

    ¿O serán los automóviles los que sientan pena por nosotros?

    ¡Saludos!

      • No te preocupés, llevaba 37 horas sin dormir. Y es que como vos decís, en este cuento adoptás un estilo mucho más misterioso, más abierto ¡para algo tan cotidiano como un parqueo! lo que es muy bueno.

  5. A veces los parkings no están los solos que parecen. Son idóneos para el caco amagado, el coche del que nunca vimos el dueño, el coche que nunca vimos ahí, en sus interiores hay ojos que perciben nuestra inquietud. Nos cogen las prisas para salir rápido. El eco de las pisadas,al detenernos las pisadas continúan…

    PD El 50% de los coche se roban en los parkings sin o con vigilancia

    Abraçada cule

  6. Que tomen nota los vehículos, no sólo en un garage, sino en la calle. Que eduquen a mucho desaprensivo/a que no tiene en cuenta que hay mucha gente y poco espacio para todos. Lineas lineales pero inteligentes. Hacen falta más…

    Saludos.

  7. Micro. He estado leyendo a Depredador. Estoy saturada. Tengo viaje largo esta tarde. Imprimo tus dos últimos relatos para leerlos con calma. Si no llego a comentar sepas que he pasado por aquí y que los he leído. Salut.

  8. Este ¿será el estrés? no lo he entendido muy bien pero [igual es porque acabo de reflexionar sobre tu Eudiv… como se llame que ya no me acuerdo] ¿castigan al coche por ser rebelde? Pues yo le premio ¡narices! Y hago juegos de luces con él. ¿Cómo logras reflejar tan magistral las atmósferas Micro?. Me ha gustado mucho. Intentaré releerlo con calma. Ayer no pude. Salut.

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