-Llevando el compás-


El compás estiró las dos piernas y se dispuso a empezar la actuación. Se alzó sobre el pie afilado y lo clavó en el papel mientras que el otro realizaba los últimos retoques. La apertura era correcta, la punta penetró con más fuerza mientras el minúsculo aprendiz de lápiz trazaba un gran arco.
Pero había abarcado demasiado y tuvo que reconsiderar sus expectativas. Juntando un tanto las piernas, realizó una serie de intentos inacabados que le permitieron ganar confianza. Una vez seguro de sus posibilidades realizó unos cuantos giros elegantes y perfectos. El calentamiento había terminado, era hora de empezar.
El pie se afianzo en el centro y a partir de allí se realizaron complicadas piruetas, se cortaron arcos y se prolongaron diámetros. El radio crecía o se encogía según la seguridad y el ritmo frenético del compás le exigían. Perfectos globos, concéntricos círculos, finas curvas, complicadas elipses, etéreas burbujas todo fue llevado a cabo.
Tras una gran actuación y casi mareado de tantas vueltas, el compás se retiró a descansar

32 pensamientos en “-Llevando el compás-

    • G, Yo siempre pienso en el compás como una bailarina. A lo mejor a él no le hace mucha gracia.

      Raymundo gracias por solidarizarte con un gran y fino trabajador.

      Paco gracias por tu comentario, eso de diestra mano me ha llegado.

      salut

  1. Preciso-precioso este micro-macro tierna combinación de luces-sombras. Como siempre algo aparentemente inocente queda abierto a … ¡Libro de relatos por favor!. Salut.

  2. Como siempre me hace sonreir tu ingenio, un compás, tan rígido, pobre!,llevando el gracíl compás de una bailarina. Desde luego micromios,tienes el don de dotar de vida propia, con la agilidad de tu pluma, al más tieso de los objetos.
    Un saludo

  3. tengo una matización matematica ( que nunca literaria), con un compas no se pueden trazar elipses. jajaja, pero lo mismo tu compas vive una topología menos clásica jajaja

    M.

    • B. de verdad que me dan ganas de escribir el libro solo por tu ánimo tan entusiasta. Me lo estoy planteando.

      Anne me gustan mucho siempr tus comentarios, es verdad que es un tipo rígido no sé como se lo tomará.

      MC como que no se pueden trazar elipses. No se puede directamente pero con rectas y arcos si se puede, al menos en dibujo lineal si se podía.Necesitariamos la opinión de un experto
      De todas maneras mis compases pueden hacer cuadrados con rectas transparentes si les da por ahí 8)

      Salut

  4. Recuerdos de cuando el compás era quien era, junto a la escuadra, al cartabón y el decímetro. Juntos creábamos anagramas, planos a escala, el dibujo que hoy llamamos diseño gráfico, pues éramos dibujantes publicitarios, o como en mi caso de cómics pero con el vicio de comer a diario, lo que me llevaba a venderme junto a mis colegas del Víbora, Papus, Hermano Lobo, AjoBlanco, etcétera.
    Lo mejor, el olor del papel satinado, la tinta china, el trazo de la pluma, snif.
    El compás…no puedo seguir…snif…

    • Los grandes recuerdos que traza el compás con sus elegantes arcos. Fue mi primer objeto extraño, siempre lo imaginaba de cualquier cosa menos de lo que era. Además venía con una caja que abrirla necesitaba un master en abrir cajas fuertes.
      Salut
      Alguna vegada m’hauries de deixar llegir algun d’aquest imprescindibles per la salut de la democracia. Encara dec tenir uns quants Ajoblanco.

  5. Y el compás se sintió satisfecho por un trabajo bien hecho, pero a veces fantaseaba con que alguna vez podría dibujar una línea recta. y con ese sueño se dormía.

  6. eran falsas elipses. se parecían pero no cumplían la definición (que la suma de la distancia a los focos sea constante) . Ahora mismo a aver Agora, que ella lo hace muy bien con una cuerda y dos estacas😛

  7. Realmente tienes una fuente inagotable de inspiración en los pequeños gestos que nos acompañan a diario. Como he disfrutado con las piruetas de este compas acicalado.
    Un saludo

  8. A mí siempre me fascinó hacer circulos con el compás. Eran tan perfectos, tan concéntricos. Y sí, concuerdo contigo plenamente, de todos los objetos de mi estuche de colegio, el compás lejos era el con más personalidad.
    Un abrazo

  9. Estos dos últimos cuentos me han gustado mucho.

    La pregunta es ¿era un compás en las manos de un artista? ¿tal vez de un serio ingeniero civil? ¿de un arquitecto sin ínfulas de Gaudin? ¿de un niño en una catastrófica clase de matemáticas? ¿o el mismo niño en la misma clase de catástrofe que le hace una zancadilla al mandato del profesor y juega a inventar planetas sistemas solares en el cuaderno de las sumas, restas, divisiones, multiplicaciones?

    En cualquier caso, sea de quién sea la mano, el compás de seguro disfrutó su presentación de baile.

    ¡Saludos!

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