-La cabeza ortopédica-


Se atribuye el gran descubrimiento al investigador Tod Svintch pero el mérito fue de la migraña. O quizás fuera culpa de las gafas que le compró su padre a la familia del pobre señor Shulz. Su padre creía que todo investigador debe llevar gafas, aunque vea el fondo del mar a través de dos metros de agua. Un gran hombre su padre siempre pensando en crear necesidades a los demás.
Impelido por las gafas y por la migraña buscó el invento que le liberara de ambas.Tras desechar algunos de dudosa eficacia se decidió por la cabeza desenroscable. Si, una cabeza ortopédica que se pudiera poner y quitar simplemente dando unas vueltas.
Su entusiasmo inicial chocó con cierto obstáculo, no encontraba voluntarios para realizar sus experimentos y tuvo que conformarse con las muñecas que compraba ante la mirada reprobatoria de su madre.
Pero el destino le dio la gran oportunidad. Gracias a la influencia de su padre, que creía que todo investigador debía destripar cadáveres, entró a trabajar en el depósito municipal. Fue casualidad se repetía, pero lo cierto es que se acabó lo de pedir voluntarios. Nadie nunca le decía que no.
Cuando tenía la técnica perfeccionada buscó el primer ser vivo en quien probar su invento. Aunque estuvo tentado de empezar con su padre, para agradecerle lo de las gafas, lo cierto es que tenía tal ataque de migraña que fue el mismo su primer paciente.
Tras montar el dispositivo y adaptarlo al cuello se desenroscó la cabeza. Fue tal el alivio que llegó al paraíso donde nada se siente y todo es posible. Lo había logrado.
Consciente de que él era un científico serio se hizo el propósito de usarlo sólo con fines curativos. Sin embargo cuando los problemas no le dejaban dormir se desenroscaba la cabeza, la dejaba sobre la mesita de noche y a dormir como un bendito.
Pero la conciencia le remordía. Le lanzaba pellizcos de malestar por la de cabezas intercambiadas en el depósito. Algunas noches se le parecía el señor Revah con unos enormes pechos o la señora Meeron arreglándose el bigote. Cansado de tanto malestar buscó una solución. Mientras le venía la inspiración se fijó en la lavadora , desenroscó la cabeza y la metió dentro. Por si acaso puso el programa frío y esperó. La sacó limpia de pensamientos que perturbaran su estabilidad mental y lo mejor es que la conciencia se lavó también. Apuntó el logro esta vez con fines comerciales.
El invento de la cabeza desenroscable se propagó como la pólvora y ya tenía los primeros pedidos. Siendo sincero, explicaba que su invento tenía un problema secundario que no desalentó a los compradores, cuando se desenroscaba había el peligro que algunas neuronas se fueran por el agujero.

21 pensamientos en “-La cabeza ortopédica-

  1. Desde luego tienes una imaginación desbordante! Y un sentido del humor muy fino. De nuevo me has hecho reír y te lo agradezco, lo del depósito de cadáveres con el intercambio de cabezas es desternillante!
    Un saludo,

  2. pese a los efectos secundarios me pido una,sobre todo para ir a trabajar, en donde me hablan muchas personas en un idioma que apenas entiendo, excelente quita y pon, excelentemente narrado y lo más valioso, dibujas una sonrisa que es ya dificil de desenroscar horas antes de irme al trabajo, solo espero que ningún gobierno malefico se haga con el invento y enrosque cabezas seductoras en cuerpos de supersoldados

    salut i una abraçada

    • Te pondré en la cola, que hay unos cuantos interesados.
      No te preocupes porque cuerpos de supersoldados tengan cabezas para poder hacer la rosca se necesita alguna neuronas y los supersoldados carecen.
      Salut
      PD: un dissabte la nit i a treballar necessita urgentment un cap que pugui desconectar. Me n’alegro que al menys te’n vagis amb un somriure.

  3. Para mí que ese invento ya lo había llevado a cabo, de forma más primitiva, algún político y les enseñó el truco [o se lo copiaron, sabrá Darwin] al resto de políticos. Con el señor Svintch

    Como decía un tipo que luego fue presidente de mi país -una pena, la verdad- cuando lo interrogaron sobre un caso de asesinato en el que estaba relacionado: “no recuerdo, no preciso, señor juez”.

    Saludos.

  4. Te devuelvo la visita (que debo hacer más habitual). Me encanta la imagen de meter la cabeza en la lavadora y el añadido del programa en frío, por si acaso. Supongo que si eres pelirrojo puedes desteñir. Nunca me fié de los pelirrojos.

    Salut!!!

  5. Me encanta este relato. Lo que pagaria yo por hacerme con este invento. Siempre que voy al fisio le digo en broma que me gustaria dejarle mi cabeza y recogerla arreglada la siguiente semana. O la pierta, o la espalda. El mundo seria maravilloso si pudieramos labar los pensamientos en una lavadora. Genial.
    Un saludo

    • Creo que si se patentara el invento tendría una gran acogida entre el público. Hay días en que me gustaría dejarla un ratito en la mesilla de noche y no pensar en nada.
      Salut

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