-Máscaras y soledades-

Tras unos días aburridos la soledad quiso  salir de su  confinamiento e ir a un  baile de disfraces.

Consciente de que muchos la reconocerían enseguida buscó una máscara tras las que ocultarse aunque sabía que  era inútil.  Tras probarse unas cuantas decidió vestirse de nostalgia, una máscara que creía le daba otro aire.  Más adelante ya se atrevería con máscaras de alegría y optimismo pero por ahora las veía un tanto alejadas de su estilo.

Cuando hizo su aparición en la fiesta, la mezcla de tristeza  y añoranza fue muy aclamada entre los que la reconocieron. Alguno le comentó que él tenía una igual pero que la dejó en casa y  esta que llevaba, de euforia, se la había pedido prestada a su botella de cava. Intentaría devolverla en buen estado.

Algunos invitados fingían no verla pertrechados tras unas desconcertantes máscaras de alegría. Ella los conocía bien pues la visitaban con frecuencia quejándose del abandono a los que sus allegados les tenían sometidos. Ella los miraba con desprecio y pensaba cobrarse su indiferencia cuando volvieran a visitarla.

Había máscaras de felicidad que estaban muy bien logradas, sobretodo entre los jóvenes. Eran  vistosas y coloreadas. Sin embargo algunas personas de avanzada edad se empeñaron en enfundárselas consiguiendo que se les torciera en un rictus extraño que les daban un aire ridículo.

Algunos se atrevieron a aparecer sin máscaras. Eran gentes que miraban indiferentes el revuelo de la fiesta, como si estuvieran en otro mundo pensando quien sabe qué.

Para su sorpresa hubo personas que sí la reconocieron  y se acercaron, parecían por un momento estar a gusto a su lado, como si en su compañía encontraran un cierto remanso de paz.

19 pensamientos en “-Máscaras y soledades-

  1. linda metáfora. qué inevitables parecen las máscaras. cuando creemos que nos las quitamos, resulta que ocultan otras mascaras y asi, como las cebollas.
    salut,

  2. Igual que el texto de la verja, me parece otro relato psicológico. Que se le va a hacer! Me gusta tu reflexión. Creo que en determinados ambientes que se nos antojan hostiles o donde no nos sentimos a gusto, solemos ponernos,una, o si hace falta, varias máscaras.Por cierto te pido prestada la primera, es una maravilla.
    Un saludo.

    • Llevo días unos días un poco reflexiva, es que he estado leyendo a Hume, tendré que aparcarlo.
      La máscara primera me la regaló mi hija. Es de barro cocido creo. Las otras dos las compré en Perú, una es de madera y forma parte de un conjunto que representa un baile de la zona de Cuzco, la otra me la trajo un amigo que estuvo por la zona de Nazca. Tengo alguna veneciana de cuero. Casi siempre que la gente va por ahí me trae alguna máscara 😈 Las que no me gustan son las de cerámica con purpurinas y lagrimas.
      Siente libre de coger lo que quieras. Si quieres te la puedo enviar más grande.
      Salut

  3. Estoy de acuerdo, un texto muy psicológico. Es verdad nos vestimos con una máscara diferente para cada lugar. Sin embargo el texto me hace pensar que hay algo más y que la persona que habla no es simplemente una portadora de máscaras.
    Por cierto, has leído ¿Máscaras de Matar de Leon Arsenal? Es muy recomendable.

  4. Conocí a alguien que tenía una colección de máscaras. Eran su fascinación.
    Me he perdido varios de tus cuentos y te pido las disculpas correspondientes. Me ví envuelta en una vorágine de inspiración sin ser capaz de armar una historia coherente. Algunos autores consagrados tienen esa capacidad de sacarme completamente de contexto, pero ahora está todo en orden.
    Un abrazo

  5. Todos llevamos máscaras. Unas veces de alegría, otras de resignación, otras de añoranza. Me gusta como describes algunas de ellas en cuatro trazos. Muy original.
    Un saludo

  6. muy especial, de nuevo; comparto opinión de g; somos capas interminables de máscaras;

    la mía de muy falsa indiferencia; tras dejar todo en orden leo tus últimos relatos;

    me queda el viento; miedo me da pero voy a ello; no se puede morir más veces;

    un beso; suerte para tod@s;

  7. escrito tengo por papeles amontonados algo así como “ya que todo es metira, elijo la mentira que mejor me aprecie”, en este caso cambiamos máscara por mentira y tenemos tu excelente relato, que me ha sugerido que al igual que tenemos armarios de ropa también tenemos armarios de máscaras.

    una abraçada

    PD: Tens una capacitat creativa increible e inagotable, baixe altre escaló a veure que m´espera

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