-Una muñeca con clase-


C
uando se apagó la luz la muñeca abrió los ojos y arrugó la nariz. Se sintió decepcionada al ver con que poca elegancia se había puesto la mesa y lo mal peinado que llevaba el pelo.

Era la tercera niña que tenía y no estaba con ésta más contenta que con las anteriores. Sólo el hermanito pequeño, que la había mirado con devoción, le devolvió la esperanza de encontrar a alguien digno de su condición.

Con estudiada afectación descendió de la silla y dio un paseo por la alfombra. En un rincón los osos de peluche y los soldaditos de plomo cantaban unas canciones que a ella se le antojaron vulgares y los ignoró para seguir caminando hasta la mesa donde se tomó un té frío.

La mañana le devolvió la calma y la esperanza de ser tratada como debía. La puerta se abrió y entró el hermano pequeño. La cogió entre sus brazos, le alisó el pelo y sonrió.

La muñeca se sentía en la gloria hasta que observó aterrorizada como el niño sacaba del bolsillo unas afiladas tijeras.

8 pensamientos en “-Una muñeca con clase-

  1. Me ha hecho mucha gracia tu relato. De pequeña tenía una muñeca de larga melena rizada. Una mañana la encontré calva, mi hermano le había cortado el pelo a navaja como castigo por haber sido, yo y no ella, una chivata! Como siempre pagan los inocentes.
    Salut.

  2. Yo también he tenido una muñeca de pelo largo, pero siempre me pareció altiva y con pretensiones. Me daba miedo mancharla o que se estropeara. Al final con quien más me divertía era con un muñeco de goma que había perdido un ojo pero que se dejaba hacer de todo.
    Salut

  3. Sabes? Yo tengo una muñeca exactamente igual en mi habitación de la casa de mis padres, pero no viene de mi infancia; viene de una colección de muñecas que hizo la cadena de supermercados y ferrerterías Coop de Suiza. Lo típico, te daban cupones por las compras y ,con unos pocos francos, canjeabas la que más te gustaba de una serie de 12, creo. Esta me gustó porque jamás tuve una muñeca tan elaborada. Hubiera sido un verdadero estorbo en el universo de mis juegos infantiles, donde todo detalle era importante en la orquestación de los juegos. Muñecas prisioneras de indios salvajes, mudas rehenes de beduinos en trenes imaginarios a Oriente y a veces, pasaban más en el cajón de los juguetes que en otro lado porque no satisfacían plenamente el papel. Muy estáticas, muy inanimadas. Mis hermanas pequeñas lucían mucho más reales amordazadas rumbo al cautiverio🙂. C’est la vie.

  4. Ahora ya sabes que la chifladura por las historias es sólo una pacificación de mis intentos artísticos “semi hollywoodienses”
    Un saludo

  5. pido perdón a la Nancy de mi hermana que destrocé cuando eramos pequeños,
    jejejejeje, pobre muñeca repipi que nació para ser mimada pero que acabó en la famlia equivocada

    salut, una abrçada i un somriure

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