La cucharilla

cullereta

L

a cucharilla de café quedó olvidada en un rincón del fregadero. Era una cucharilla de metal, pequeña y elegante que endulzaba con la justa medida. Pero otras de plástico  llegaron y se acabaron para ella los días de ir de boca en boca.

Mientras la melancolía la embargaba recordó los sabores que había conocido.

Cómo extrañaba el sabor del novelista. Entrar en su boca era paladear una atmósfera de intrigas y pasiones navegando inciertas por las oscuras aguas de un café bien cargado.

O el sabor del artista. Era el suyo un aroma ausente, de quien deja enfriar el café mientras persigue una forma o un color , acompañado con un cierto regusto a aguarrás.

Y su preferido, el sabor del amante del cine. Crítico y autor a partes iguales, desprendía un gusto añejo y concentrado  envuelto en humo de tabaco rubio americano.

Y mientras ella suspiraba por lo que fue, tirada cerca se encontraba una cucharilla de plástico. Era  de un solo uso y no pudo saborear más que la boca de un apresurado ejecutivo que le dejó un gusto raro a estrés y desencanto.

20 pensamientos en “La cucharilla

  1. Sabes? me quedó una sensación de soledad y de profundo olvido. Es como cuando investigas en los cajones de los viejos y encuentras una serie de artefactos y reliquias que nunca más van a tener cabida en esta realidad. El inapelable paso del tiempo. Este momento que estamos viviendo… ya se ha ido.
    Saludos,

  2. Pobre cucharrillas de plástico es que nadie las va a defender??
    Pues dejadme decir en su defensa que las pobres no tienen la culpa de haber nacido asi jejeje y bastante tienen con aguantar una vida tan dura y corta para luego acabar en la basura…pobrecitas me compadezco de ellas como me compadezco del papel alval😦

    Saludos

  3. pobre cuchara de plastico, desaprobechar así si única oportunidad, pero que se consuele con que la de metal ha tenido dos buenos paladares pero pasará por mil malos.

    M.

  4. Hola nuevamente, otra vez yo disfrutando de tu imaginación sin fin. Y que tal si hubiera máquinas expendedoras de sabores? Cuál crees que sería el más costoso de todos? Y cuál sería la elección de la cucharilla de plástico si pudiera elegir?
    Saludos!

    • Con mi relato he dejado claro cuales son los sabores que me gustan, el más costoso sería probablemente el más raro: el sabor de la libertad de expresión. Aunque he de confesar que el chocolate es mi debilidad.
      Saludos

  5. Habría que recordarle a la cucharilla la vez en que aquel estudiante se la pegó a la punta de la nariz para hacer sonreir a una chica triste… tal vez así se anime y quién nos dice que no vuelva a la taza de café bien cargado a acompañar los momentos de inspiración del escritor…

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