Primera parada: el purgatorio.

autobus

N
o sabía como llegó hasta aquí.  Sólo recordaba que era periodista y que el camión se le echó encima. La visión de su cuerpo tendido en el suelo y él alejándose más y más de la escena era lo único que le quedó en la retina.

Cómodamente sentado en la mullida butaca de un extraño autobús observó a los que como él realizaban el último viaje. Hombres y mujeres dormitaban durante el largo trayecto, predominando los de edad avanzada y los jóvenes accidentados que incluso conservaban el casco.

Sin paradas  llegaron a su destino, un edificio alto y gris perfectamente conservado en cuya puerta un hombre elegante y bien parecido les saludó invitándoles a pasar.

Una vez dentro se cerró la entrada y quedaron recluidos en el inmenso vestíbulo, una estancia luminosa, de forma circular con  puertas adornadas con símbolos. Era muy difícil precisar el número pero en todas, un eficiente portero estaba preparado para guiar a los que pretendieran entrar en cada una de ellas.

En un rincón apartado destacaba un ascensor  con una flecha indicando hacia abajo.

El periodista lleno de curiosidad consciente de que sería su última entrevista se encaró con el que parecía estar al mando y le preguntó:

-¿Y estas puertas?

– Son las puertas que conducen al paraíso que cada uno tiene reservado según sus creencias.

-¿Y el ascensor?

– Es para los que creen en la reencarnación.

– Bueno, está bien pero ¿y los ateos?

Señalando las puertas y los autobuses dijo bien alto:

-A estos les damos a elegir: o chofer o portero.

15 pensamientos en “Primera parada: el purgatorio.

  1. Interesante como planteas un hecho que, queramoslo o no, está en nuestro inconsciente colectivo. La idea del juicio final y a donde irán a parar nuestras pobres almas ha llenado páginas con horrores y sesudos planteamientos, aquí en cambio,le has dado un respiro y una holgura que me ha encantado.🙂

  2. lo tuyo es comunismo religioso, jejejejeje, pues repartes el más allá según las creencias. Ojála sea como tu lo cuentas, pero ¿que pasa con los que dudan? ¿serán ascensoristas?

    Saludos desde el más acá.

  3. Pues parece que ha llegado la democracia al lugar donde todo acaba y comieza de nuevo. Que alivio para los que dudaban a que situación les abocarian sus dudas y suspicacias referentes a cuentos y leyendas del más allá.
    Estupenda tu simplificación de la antesala a la otra vida.
    Saludos de Fisquero

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