Me gustan las hormigas

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Me gustan las hormigas. Me encantan estos bichitos pequeños que van de un lado a otro en errante deambular, algunas cargadas con cosas tan extrañas como una hojita, un palo retorcido y algo sospechosamente parecido a un trozo de plástico.
¿Para qué querrán todas estas bagatelas? ¿qué harán con todo este montón de hallazgos, para ellas maravillosos? Seguro que los ponen en algún lugar y lo aprovechan, pero a mí, que las observo afanarse no me parecen merecedores del esfuerzo que emplean.
Hay algunas sin embargo, que no hacen nada más que correr de ahí para allá desesperadas y no paran de estorbarse las unas a las otras.
Qué divertido resulta verlas como se empeñan en conseguir un objetivo tan fútil como encontrar su lugar en una fila o recoger un trocito de papel.
Pero lo que me gusta de verdad es verlas acercarse con sus patitas apenas tocando el suelo mientras permanezco muy quieta para que confiadamente se suban a mi mano. Allí, me encanta sentir las cosquillas que involuntariamente van dejando cuando se mueven por mi piel. Les consiento que se vayan moviendo a sus anchas y subo mi mano para observar cómo son. Qué pensarán de mí, este gigante que las eleva hacia alturas de vértigo. Sentirán miedo o rabia por alzarlas de un suelo por el que tan afanosamente se mueven. O por el contrario, me consideraran una especie de atracción de feria que les permite divertirse por las alturas.
Y mi cabeza se pierde en preguntas sin respuesta mientras ellas felices vagan por mi brazo en alegre peregrinación hasta que cansadas todas, yo de pensar y ellas de explorar, las devuelvo a su añorado suelo

8 pensamientos en “Me gustan las hormigas

  1. Has plasmado con precisión mis pensamientos, cuando tumbada encima de la pradera, una tarde de verano, observo el vaivén de las hormigas, primero en el suelo y después siento su cosquilleo encima de la piel.

  2. Sospecho que no conocéis las hormigas rojas y que tampoco tenéis un comedor al lado de un patio con plantas, donde mientras coméis observáis las delgadas pero largas filas colonizando suelo, mesas, sillas, comida. Y lo peor, acabar con una plaga es casi tarea imposible.

    Por otro lado si que tienen algo fascinante, aunque mejor contemplarlo a distancia.

    El texto está perfecto.

    Spider

  3. Yo la verdad es que conozco pocas clases hormigas, pero si me encanta observarlas y sentirlas por mi piel(pocas a la vez, una o dos). Aunque tienes razón acabar con ellas es un trabajo de titanes.
    Saludos

  4. Me trasladaste a instantes de mi niñez, cuando con mi hermana, perseguíamos por el patio de la casa insectos de todo tipo para nuestro “museo internacional” ocupando los frascos que mi abuela tenía destinados a la mermelada. Esa sensación de ser como Darwin era impagable. Creo que escribiré algo de eso🙂

  5. Volví a mi niñez por un par de segundos. A través de tus palabras viajé quince años al pasado para verme tendido en el suelo observando a las hormigas. Gracias por llevarme! No sabés cuánto lo extraño.

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