-Mis defectos míos-

 

Como detesto encontrar en los demás mis propios defectos. No puedo soportar ver que otros se comportan, se quejan o se vanaglorian de las mismas cosas inútiles e insignificantes de las que yo hago ostentación.
Es como si considerara que mis defectos son míos en exclusiva y que los demás deberían buscarse los suyos.
No voy a nombrarlos por no dejarme ninguno y porque no me gusta señalar. Los tengo y basta. Con que yo me de cuenta no hace falta que haga ostentación. Sería lo ideal pero al darme la vuelta y ver que otros hacen lo que yo, me rebelo. Pienso que estas insignificancias son mías y que los demás tendrían que buscarse otras.

Naranja defectuosa

En mis escasos momentos de lucidez reflexiono que los defectos son hechos inherentes al ser humano. Que es otra prueba  de que compartimos algo más que el aire y el agua y la capacidad de hablar. Pero no me consuela y sigo pensando que el defecto tendría que ser un rasgo exclusivo, como las huellas dactilares.
Aunque es cierto que si los defectos no se vieran en los demás, si solo los tuviera yo, quizás no los distinguiría. Se perderían en el anonimato de los rasgos que no interesan más que a los que los disfrutan o a los que los sufren. Si yo no hablara siempre sin escuchar, no me daría cuenta que los demás lo hacen y entonces no tendría conciencia de hacerlo y no seria un defecto sino una característica y entonces no sé si le daría el valor que le doy, pues no lo vería en nadie más y entonces a lo mejor no sabría reconocerlo.
Porque reconocer un defecto que tu tienes en los demás es ya darle un valor. Como si formásemos parte de algo más grande por tener un nexo común ni que sea un defecto. Pero a al vez molesta la uniformidad, la poca capacidad para tener algo propio.

Mis defectos con el tiempo me han tomado cariño. Lo noto y se han hecho mayores, más maduros. Quizás no debería sentir que mis defectos son algo de lo que sentirme orgullosa, pero es que a falta de virtudes…

 

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6 pensamientos en “-Mis defectos míos-

  1. Es una gran virtud y una prueba de madurez reconocer sus defectos, defectos que nos resultan insoportables en los demás, y asumirlos. Esto nos lleva a entender mejor al otro y tratarlo de manera más comprensiva. Me ha gustado tu reflexión.
    Un abrazo

  2. paradojas del ser humano, buscamos la distinción y nos encontramos con el otro, ese espejo que necesitamos y que cuando nos copia no deseamos, ¿somos especiales, somos distintos, somos iguales? ¿no es la distinción una condena a la soledad? O estamos solos o nos molesta encontrarnos con un igual…
    este texto es filosofía, y como tal podríamos seguir pregunta tras pregunta hasta que los defectos toman vida propia y maduran y le toman cariño a uno, respuesta micromiana que más que solucionar nos deja perplejos y nos da un toque de atención, pues, como decía Baudrillard, es el objeto (en este caso el defecto) el que me piensa,
    ¿tengo miedo o es el miedo el que me tiene a mí?
    bravo!

    PD: vaig estar pel sud i el vaig disfrutar graices a les paelles de ma mare,
    al tornar la vida en la ciutat gris ha tornat a ser igual, cambia el temps, pero les hores son les mateixes,

    • Pienso o soy pensado, he aquí otro dilema que añadir.
      Una impagable aportación la tuya que eleva una simple elucubración de las mías a categoria de pensamiento. Un gran placer verte por aquí.
      Salut
      PD: espero que el sud t’hagi contagiat de la màgia de viure al sol, fer la migdiada i passejar pels carrers fins les tantes. Em surten molt bones les paelles.

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