-Ora pro nobis-

E

Campanario-Rubielos

l cartero sube la cuesta con un pedaleo sincronizado y preciso. Le ha costado mucho rimar los golpes de pedal y el espacio de tiempo, pero lo ha conseguido y se siente orgulloso de ello al constatar que ha llegado a la cima con exactamente 238 pedaleos.
En la iglesia se hallan reunidas cuatro mujeres, dos hombres y el cura y recitan con una cadencia soñolienta frases de alabanza a la virgen. Mientras van repitiendo ora pro nobis, tienen la cabeza en otra parte y permiten que cualquier pensamiento se cuele libre.
El cartero deja de pedalear, baja de la bicicleta y la recuesta en la pared. Ajusta la correa de la cartera, endereza su gorra y entra en la iglesia. El ruido de la puerta altera la repetición. Las cabezas se giran quedando el ora… sin compañeros de frase.
Por el atrio suben las frases a medio recitar, pequeños aleteos que buscan seguir con la monótona repetición y esparcir por toda la iglesia el mensaje de tranquila felicidad que la alabanza otorga.
Sólo el cura indiferente sigue recitando la letanía hasta que el silencio le advierte de la interrupción. El cartero se quita la gorra en señal de respeto y espera. Como un estribillo todas las mentes se concentran en pedir para sí la carta. Que sea para mí, que sea para mí… Una petición egoísta que reverbera de cabeza en cabeza, que sea para mí, que sea para mí…
Todos están convencidos de que la carta es portadora de buenas noticias y se creen merecedores de ser el receptor. Todos ruegan: una carta con noticias de mi hija, que me aumenten la pensión, que me paguen los atrasos, que las pruebas hayan salido bien…
De repente un pensamiento se cuela entre el optimismo y la esperanza: las pruebas han salido mal, hay que pagar los intereses, me bajan la pensión, mi hija no viene… No hay un momento de pausa y la carta que tanto anhelaban se la dan al otro, el que está sentado más cerca. Incluso se atreven a mirarle con conmiseración. La carta no es para mí. La carta no es para mí.., se repite tantas veces como personas hay en la iglesia.

El cartero avanza con parsimonia por el centro de la nave, da un paso y otro paso, con equidistante longitud. Otro paso y llega al centro. Mira a todos como si estuviera pensando a quién darle la carta. Cada cabeza se mueve hacia el cartero. Siguen un inconsciente ritmo hasta que todas quedan en línea perpendicular. Mientras, van pensando en la carta que lleva escrita una noticia que no debería llegar hasta este pueblo pequeño y perdido.

La carta en realidad son dos, dos cartas que salen a la vez y que en manos del cartero se convierten en alas de paloma que se agitan para llegar raudas a su dueño.
Ahora las cabezas bajan, todas a una se miran las manos y piensan. Dos cartas. Dos malas noticias para los demás. Dos noticias una buena para mí, otra mala para el otro aventuran los optimistas.

El cartero lee con voz inculta los nombres y cuatro ojos se cierran. Un suspiro de alivio se mezcla con otro de conmiseración.
El cartero retrocede dando los mismos equidistantes pasos. Fuera de la iglesia se coloca la gorra y sube con ganas a la bicicleta. La cuesta abajo es de fácil pedaleo. 178 golpes de pedal.
Piensa que en la repetición inconsciente está la felicidad.

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12 pensamientos en “-Ora pro nobis-

  1. Un cuento, una reflexión, con un estilo singular. Te felicito.
    Yo entré contigo a la iglesia. El lugar mejor elegido imposible. Ahí entre rezos a la virgen el egoismo visto con crudeza ” Ora por nosotros ” lo bueno para mí y la mala noticia para los otros.”
    Entiendo no sé si acertadamente que tal vez el cartero con su pedalear y su andar sincronico, nos esté anunciando que paso a paso se llega hasta
    ” Ora pro nobis pecatoribus ”
    Porque todos somos confeccionado con el mismo vicio.

    Hasta pronto.

  2. Así es la naturaleza humana. Que sean buenas noticias, y si no lo son, que no sean para mí… Pero mejor que sean buenas, claro.

    Simpática escena, ‘ora pro nobis’.

    Saludos.

  3. Es un reflejo de la sociedad misma. Mientras le toque al otro lo malo, el mundo esta bien. Ahora sí, si es algo bueno, me tiene que tocar a mí. Así es el ser humano, y lo has sabido reflejar muy bien, como siempre.

    Saludos.

  4. la llegada del correo siempre despierta sensaciones encontradas. El oficio de cartero cada vez más desaparece en algunas regiones. En otras, como esta, crea expectativas. saludos

  5. me gustó mucho el clima y el contraste entre la cristiandad de los feligreses y su tan humano deseo de que lo malo les pase a otros.
    abrazo carme.

  6. Eso, también la repetición, que me recuerda al “repite una mentira cien veces y se hará verdad”, es una forma de manejarse en el mundo. Me gusta lo que leo, seguiré recorriendo el blog. Un saludo.

    • Creo que lo de repetir una mentira muchas veces y se hará verdad lo dijo un personaje de malos recuerdos para la historia pero que desgraciadamente le da la razón
      Salut

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