escalera se colgó. A sus pies encontraron una nota para el juez. Eran apenas unos arañazos en un papel pero sirvió como prueba del suicidio. Este es el contenido íntegro de la carta.
Señor juez:
Ya no puedo más. El mundo me ha abocado a esto. No me veo con fuerzas para empezar de nuevo. Estoy harta de subir y de bajar, de que me pisoteen, de que me lleven de acá para allá.
Para que no me juzgue mal déjeme contarle mi historia:
Siempre quise ser una escalera de caracol. Sentir que el aire subía formado espirales mientras me contaba historias de caracolas. Me hubiera gustado ser amplia y luminosa pero me encontré empotrada en un rincón atada a una barandilla vertical y con apenas espacio. Un día alguien comentó que bajando y subiendo parecía una striper actuando con la barra. Sólo faltaba aprender a hacerlo cabeza abajo y sería la leche. La dueña, una santurrona mojigata se estremeció y yo pagué los platos rotos, me cambió por un ascensor.
Por despecho me fui a por lo fácil, me empleé de escalera mecánica. Me pasaba las horas arriba y abajo oyendo el susurrar de la barandilla y jugando al escondite con los peldaños. Pero un día se estropeó el mecanismo y me convertí en parada sin derecho a subsidio.
En las oficinas del INEM me empleó un electricista y me volví una simple escalera de mano, de las conocidas como de tijeras, autosuficiente y segura. No necesitaba motor y me vanagloriaba de ser trasladada con facilidad. Conocí nuevos lugares y una vida al aire libre. Pero echaba de menos la barandilla. Sin ella me sentía desnuda. Y además me quedé toda la noche en la calle y cogí la gripe.
De allí una abuelita bondadosa me recogió y me llevó a su casa.
Me cubrió con una alfombra roja y me sentí una estrella. Pero mi dueña ya no estaba para subir y bajar escaleras y se compró un elevador dejándome abandonada y convertida en un vulgar adorno.
Por todo ello decido quitarme de en medio y que otras se encarguen de subir y bajar, yo me rindo.
PD: Dejo todos mis peldaños a mi amigo JF, gran jugador de póquer que pasa por una mala racha para ver si por fin consigue una escalera de color.

















