- Compartiendo la sombra-

Como cada día Jacobo C. observó su sombra bajo el sol. No pareció muy convencido. Los bordes se veían un tanto desdibujados y la superficie interior, a causa de las piedras, era bastante irregular. Recogiendo hojas de palmito formó una improvisada escoba y barrió toda su sombra hasta que la dejó limpia. Después con un palo, dibujó las líneas del contorno y apiñó alrededor piedrecillas y demás restos del suelo hasta convertirlos en las paredes cambiantes de una figura sin cara.
No lejos, Ruy T. observaba al hombre que estaba absorto en su sombra. Como él, cada día se dejaba caer por las cercanías para mirar, al principio con cierto disimulo, como el hombre parecía entablar un mudo diálogo con ella. En ocasiones sacaba su libretita y anotaba los cambios que iba realizando el otro mirando su sombra. Como se estiraba con la sombra alargada, la calidez que le daba a la sombra cercana, la insistencia en reconocer la sombra apenas visible bajo la luz del sol…, todo era tenido en cuenta.IMG_1784
Los días de lluvia deambulaban los dos como ánimas en pena buscando en los rincones la sombra que no había acudido a la cita. Uno se sentía despojado de algo que le pertenecía y el otro se solidarizaba tanto, que gustoso le hubiera dado su sombra para que la mirara si no hubiera quedado él también huérfano.
Mirar como alguien mira su sombra tiene algo de impúdico, de espiar algo prohibido y a la vez es algo inocuo e inocente pues la sombra no es sino la nada con relieve se decía Ruy. En esta ambivalencia se movía hasta que se decidió a dar la cara.
Ruy esperó a que el sol estuviera alto para aparecer como si tal cosa y sentarse cerca. Jacobo, ajeno al escrutinio al que era sometido, miraba la sombra e imaginaba formas y colores imposibles para tal cuerpo. Luego al darse cuenta de unas piedrecillas, las fue apartando hacia la parte exterior de la cabeza, como si quisiera despejar el cerebro de malos pensamientos. Estaba tan absorto que se sobresaltó cuando otra sombra hizo su aparición. Por un momento pensó en un desdoblamiento pero al oír una voz grave se dio la vuelta.
-¿Me permite mirar como mira su sombra?- preguntó Ruy
-¿Es que acaso no tiene usted una?
-Si, pero prefiero ver como usted mira la suya.
-De acuerdo, pero no debe usted decir nada.
-No se preocupe. Estaré en silencio.

Y a partir de aquel día se reunían en el rincón más luminoso del parque a mirar uno su sombra y el otro a tomar nota para dejar constancia de cómo mirar una sombra.

-Belleza y dolor-

Contemplar la belleza me duele. Siento que hay no soy capaz de comprender lo que me dice, como si fuera un vaso lleno de agua que por más que beba me deja con sed.
Y me da miedo que el cielo que sobre mí se esfuerza en regalarme nubes para que yo las transforme, me exija un precio por este regalo.
Veo los colores y me maravilla como se combinan para dar vida a una pelota y a una iguana soñolienta. Me fascina que se mezclen para que yo no distinga cual es y a la vez sienta música en mi retina. Pero el miedo está ahí sin que el color tenga culpa. Tendrá el arcoíris un secreto que por mas que lo mire no me cuente. O las facetas del ojo de la mosca saben descubrir lo que yo padezco y disfrutarlo mientras liban la flor que para ellas no es más que comida y que yo me empeño en que es algo más.IMG_1601
La cima de la montaña está demasiado alta aunque la alcance de lejos con mis manos. El calor del sol es hermoso aunque queme y la luna se mece compitiendo con estrellas que quizás hace tiempo que murieron y a mi me fascina. Siento que mi alma sale al encuentro de la belleza que transpira y a la vez me escuece con pesar el hecho que nunca seré capaz de comprenderla y mucho menos que imitarla.
Incluso la oscuridad que resalta la hermosura de lo oculto me parece imprescindible. Lucha con la luz para vez cual de las dos reina en la noche mientras mis ojos se esfuerzan en darle a cada una la razón. Las sombras aparecen por los rincones creando monstruos extraños, criaturas que hacen de la fealdad bandera de belleza. Y se visten de aire para hacerlas más livianas. Entones es cuando me duele más la belleza, porque no solo veo sino que imagino lo que se esconde detrás del amago de figura que puebla el rincón de mi cuarto.
El color también se ha metido en los ojos de mi gato y resaltan cuanto ven. Yo le miro y descubro que él también prefiera la belleza ausente de la sombra a la clara luz de un rayo. Los dos estamos asustados ante la figura inquieta que se esconde tras la cortina, que danza y se descompone para volverse a quedar quieta. Aterrorizados por la hermosura de la imagen cerramos los ojos y nos vamos mientras la cortina no parece inmutarse y se hincha con el aire para hacer más importante su misterio.

-De plástico-

Cuando el médico le aconsejó que debía someterse a un trasplante, no opuso ninguna objeción. Solo pidió que cuando le cambiaran el corazón, le pusieran uno de plástico. El médico asombrado de su petición perdió la compostura y puso mirada de asombro.
-Siempre he creído que el plástico es un material perdurable, seguro y limpio- afirmó el paciente.
El médico se lo comentó al director del hospital que llamó al paciente y le comentó que, si bien el plástico es perdurable, seguro y limpio, tiene en contraposición que, una vez hecho el trasplante, ya no sientes nada. Ni dolor ni alegría. Ni pena ni gloria. Un vació sentimental se instala en tu alma que, incapaz de experimentar cualquier emoción, se vuelve también de plástico.
Pero al paciente no le importó. Prefirió la posibilidad de una vida larga a la certidumbre de una vida plena. El médico no pudo hacer nada para disuadirle y una mañana a las ocho le trasplantaron con éxito un corazón de plástico.ummmm
A partir de entonces no hubo actividad que se le resistiera, ni comida que no catara por más picante y grasienta que fuera. A cambio no tuvo que preocuparse por si la pobreza superaba con creces las expectativas más optimistas, si el planeta se agotaba o si los políticos corruptos campaban por sus anchas. Y tampoco se alegró de los logros de sus semejantes ni de los éxitos de sus amigos, ni de los triunfos de sus partidarios. Su mundo se enrocó en un paraíso sin problemas con su nuevo corazón de plástico.
Cuando notó una punzada en el hígado no lo dudó, habló con el médico y este sin poderle disuadir le trasplantó uno de plástico.
Y a partir de entonces, vivió obsesionado con ir sustituyendo los órganos que se le iban deteriorando por otros de plástico que le hacían sentir inmortal.
Estaba feliz con su cuerpo renovado. Lo único que no hubo manera plastificar fue la sangre que, al contacto con el nuevo material, iba perdiendo sus cualidades vivificadoras.
Por más que buscó ningún laboratorio supo crear un líquido alternativo.
Tras agotar todas sus reservas, a pesar de los continuos trasplantes, la sangre ya no le sirvió y murió sin que sus perfectos y durables órganos de plástico pudieran hacer nada.
En su testamento pidió que fueran benevolentes con su cuerpo. Pero nadie le hizo ningún caso y venció la lógica. Desmontaron las piezas y lanzaron dentro un flamante contenedor amarillo.

-Muñecas y sueños-

¡Por fin llegaron! Ya están aquí  las muñecas portadoras de sueño con sus ojos vacíos y sus vestidos pálidos. Y aunque las esperaba siempre deseé que mis sueños fueran traídos por campanillas del nunca jamás y no por estas muñecas antiguas de tiempo y cansancio, apiladas de cualquier manera. Porque las muñecas portadoras de sueño no son inocentes creadoras de descanso. No se sumergen en parajes idílicos en los que mecerme hasta encontrar un anhelado reposo. Antes al contrario, bucean en los pliegues de mi cerebro y sacan monstruos, deseos inconfesables y anhelos atrapados en estancias interiores. Se dan la mano con seres presentes y ausentes, reales o imaginados e incluso se atreven con muertos a los que reviven sin pudor.IMG_9200
Estas muñecas, durante las noches interminables, me cuentan historias para que las recuerde, las analice, las despedace y luego me convencen que son pedazos del puzzle que es mi vida y que ellas montan y desmontan a su antojo.
A veces, burlonas, tejen relatos con invisible trama y aunque me esfuerce, me es imposible recordar. Entonces se oyen sus risitas ratoniles de ojos cerrados y boca abierta, burlándose de mí olvido y se sienten poderosas ante mi desazón amnésica.
A mi me gustaría que fueran hermosas y más nuevas, de pelo brillante, ojos compasivos y carne flexible. Que me susurraran relatos durante la noche, cuentos  que abandonaran la almohada convertidos en recuerdos olvidados, que colmaran mi alma de paz y se llevaran de madrugada los fragmentos de pesar que se esconden entre las uniones de mis huesos. ¡Pero qué pocas vences ocurre! Con sus manitas de imitación, arrancan lo que tenía guardado para siempre, en aquel rincón perdido de la mente y lo esparcen sin pudor. Pero ellas lo sabían e indagaron, cavaron con fuerte ahínco hasta que lo encontraron. Con ello sazonan la noche de sueños de oscuros paisajes, de habitantes innecesarios para mi sosiego mientras las sábanas se enroscan por mi cuerpo y el sudor cae entre mis pechos.
Y no satisfechas, malvadas, aprietan mi garganta hasta arrancar el triunfo en forma de grito que retumba por el cuerpo y se escapa con ellas que lo aguardan en su mente de plástico. Sólo la luz redentora les cierra los ojos y abre los míos. Mientras me desvelo por mi mente cruza el convencimiento que a pesar de estar despierta, ellas vencieron.

-Dando vueltas a mis ideas-

En ocasiones, tras asistir a una conferencia me doy cuenta que lo que tenia por verdad incuestionable se tambalea,  como cuando uno se cree que el sol es la gran estrella y aparecen otras, que aunque distantes, la ganan en tamaño.IMG_7149

Es en esos momentos que las ideas que creo son las que me definen, se van transformando en otras que no reconozco como mías y que sin embargo tampoco veo tan descabelladas.

Pero una duda  me embarga: ¿si cambio de manera de pensar, mis ideas vendrán conmigo o se avergonzarán de haberlas traicionado por otras y me dejaran sola?

¿Qué harán mis ideas si otras vienen a hacerles compañía?¿ Comprenderán mi cambio y les darán cabida o se rebelaran contra la invasión y las rechazarán hasta borrar mi burdo intento de cambio?

Y las nuevas ideas, ¿qué harán con las antiguas, las menospreciaran por ser envoltorios de lo que verdaderamente importante, ellas?

Y yo ¿cómo me sentiré con mis ideas nuevas, se convertirán en zapatos nuevos que me aprietan hasta el punto de dejarlos en el rincón y calzarme las viejas zapatillas, gastada pero cómodas?

Y cómo será el futuro, ¿aparecerán otras ideas que dejarán viejas a las nuevas y tenga que pasar por todo el proceso?

A veces me cuesta entender los que fácilmente cambian de chaqueta y de opinión.

-Domingo dominguero-

Hoy domingo, paseo por las calles casi vacías. Parece un escenario irreal donde los coches transitan lentos y rugen con un ruido discreto como si temieran asustar al sol que está mirando las calles y no las reconoce. Mis pasos caminan, reconociendo el espacio que ahora se ve distinto sin la prisa que se adueña de mis mañanas. IMG_4739Me fijo en todo, en nada y descubro gentes y lugares que, aunque conocidos, me parecen otros. Paso ante el hospital privado que ofrece a los pacientes una muerte de pago. De urgencias sale un hombre con traje serio y una camisa naranja abrochada hasta el cuello. Curiosa mezcla. Al acércame alcanzo a ver que por el espacio abierto entre el segundo y tercer botón, asoman imprudentes unas piezas de oro. No lucen porque el naranja de la camisa ahoga el amarillo, pero están ahí lanzando destellos. Me pregunto por qué el dueño no las lleva a la visa colgando ¿Serán robadas? Las joyas tienen algo de recuerdo, de ostentación y de aviso como la plaquita de oro que llevaba mi amiga con la inscripción: alergia a la penicilina. Cómo soñaba con tener alergia para que me colgaran una del cuello. Hace calor. El sudor se convierte en compañía húmeda que amenaza con expandirse por mi camisa. No todos deben pensar lo mismo. En el parque alguien ha convertido un banco en cama y la comparte con un oso gigante de peluche. El espacio es demasiado estrecho, apenas caben, por lo que el oso acaba encima como una manta. El hombre lo abraza y, aunque sea en sueños la soledad se aleja por el peso del oso sobre su cuerpo. La mañana ha pasado rápida como una burla a mi lento caminar. La prisa sonríe y llego con retraso hasta la parada del bus. Por suerte los domingos los buses se contagian de la poca actividad .

-Rufo-

 

Rufo es un valiente perro
pendenciero
ladrador
amigo de luna y sol.
De rabo largo
fuerte y tieso,
que a la menor ocasión
balancea agradecido.
De grandes orejasCavaller solitari
escucha con atención
cualquier sonido
aunque no sea más que un paso
dado en la oscuridad.
Posee los dientes finos,
Sobretodo los caninos.
Por raza es de pelo corto
alborotado
blanco de polvo
y abrigo de pulgas.
Arquea el lomo
gruñendo
parece un perro
sucio y violento.
Pero si escuchas bien
oyes que ladrando llora
por alguien que ya no está.
Llora ladrando,
Rufo en el fondo no es más
que otro perro abandonado.